«Por eso vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casa y pega la vuelta…» La canción popularizada por el dúo Pimpinela a mediados de la década del ’90, bien podría asociarse con el presente de Independiente y uno de sus hijos prodigios. Se trata de Diego Forlán, surgido de las divisiones inferiores del Rojo y que, en las últimas horas, declaró sus deseos de volver a vestir la camiseta del conjunto de Avellaneda.
Lo cierto es que la relación de Cachavacha con el hincha de Independiente no es la mejor. Luego de su partida en 2001, donde jugó desde 1997 para pasar al Manchester United, el deseo del simpatizante rojo siempre fue la vuelta del rubio delantero. Pero cuando Independiente realmente lo necesitó, con un descenso al Nacional B y envuelto en un sin fin de problemas institucionales, Forlán le bajó el pulgar al club que lo vio nacer. La decisión de continuar su trayectoria en el Inter de Porto Alegre y luego en el Cerezo Osaka de Japón marcó un quiebre para el hincha, que dejó en claro su desinterés de ahí en más para con quien fuera balón de oro en el Mundial de Sudáfrica 2010.
Ahora, con un club mayoritariamente ordenado en todas sus disciplinas, Diego Forlán apareció en escena para demostrar en forma tardía sus ganas de volver a Independiente. Con estas declaraciones, el socio del Rojo estalló las redes sociales para avisar criteriosamente a la Comisión Directiva que no muevan un dedo para contratarlo. También recordaron con orgullo las vueltas -en un momento delicado- de Rolfi Montenegro y Federico Insúa, como para confirmar quienes son los que estuvieron en las malas. Como dice una canción del rock nacional: «Si la foto es en las buenas, salir todos buscan. ¿En las malas? Como mucho vos y dos más».