Desde la llegada de la nueva comisión directiva, con Hugo y Pablo Moyano como cúpula máxima, Independiente se ordenó institucionalmente.
Sueldos al día, predios deportivos y sedes sociales renovadas, acuerdos con diferentes sponsors de jerarquía y el objetivo de reducir la abultada deuda que mantiene el club son los grandes logros cumplidos y a cumplir de la gestión conducida por los sindicalistas.
Si bien falta coronar el avance obtenido con un logro deportivo, no se puede negar el crecimiento y orden notorio en la institución de Avellaneda. Quizá para la gente quede corto el nivel de infraestructura si no se gana nada. El hincha de Independiente está fastidioso, hace 15 años que no se logra un título local, los proyectos no funcionan, los directores técnicos que pasaron por el club terminaron logrando importantes campañas en otros equipos, encima Racing atraviesa un gran momento. Sí, todo eso se sabe, pero solo con voltear la mente hacia unos años atrás, se ve a un Rojo perdiendo de local con Brown de Adrogué en el Nacional B -con el estadio a medio construír- y un Javier Cantero solitario en guerra con la barra brava, sin peso en AFA e incapaz en todas sus facetas.
La historia contemporánea marca otra realidad.
Hoy Independiente tiene su estadio Libertadores de América casi terminado, incluso se ha dado rienda suelta a concluír con los mínimos detalles. Hasta hubo charlas con algunas constructoras para la colocación del techo. Algo que hasta hace no mucho tiempo, parecía una utopía.
Los palcos de la tribuna Bochini ya son una realidad (92 balcones con amplias comodidades), y se llevó a cabo un exhaustivo trabajo de pintura tanto dentro como en los exteriores de la Ex-Doble Visera.
Si, se sabe, volvemos a lo mismo, el hincha pide a gritos un ¡Dale campeón! Es la deuda pendiente de esta comisión directiva, y ellos lo saben muy bien. Pero también hay que ver el vaso medio lleno: el club está ordenado y se sigue acomodando de las nefastas decisiones dirigenciales de los últimos 15 años -o más-.
El logro deportivo está al caer, se necesita darle tiempo a un proyecto. En lo que rodea al fútbol, todo parece marchar sobre rieles.