Domingo 8 de Marzo. Clima tenso en Avellaneda, el «Rojo» venía de no poder levantar cabeza, con bajos rendimientos de los jugadores mejor pagos del plantel, y derrotas muy duras. Pusineri decidió darle la chance a los pibes, y estos respondieron siendo claves para conseguir una goleada frente a un «Ferroviario» que pelea en el fondo de la tabla de los promedios para escaparle al descenso.
La tarde noche comenzaba al ritmo de «vamos vamos los pibes» en el Libertadores de América: los hinchas locales parecían bancar al técnico en la decisión de meter mano en el equipo. Soñora, González y Mercado serían los encargados de manejar el mediocampo del «Rojo» en su totalidad, los tres proviniendo de la cantera del club, con escazos minutos en la primera de Independiente. Arriba, «Chaco» Martínez acompañaría al goleador Silvio Romero. Cecilio Domínguez, ni al banco.
El choque tuvo un claro dominador durante todo el tiempo neto de juego: Independiente se adueñó de la pelota y del trámite mediante un trabajo de recuperación aplicado y un manejo del esférico simple y sin estridencias. Los pibes se encargaron de poner actitud y corazón, además de demostrar su buena técnica. Referentes como Franco, Gastón Silva, Silvio Romero y Sánchez Miño, se encargaron de sostenerlos y de darle un rumbo al juego del «Rojo».
Los locales se impusieron a través de jugadas colectivas, que eran finalizadas mediante la aparición de Andrés Roa, que intentó durante los 90 minutos filtrar balones a los delanteros. El colombiano comienza a ganarse un lugar jugando como enganche en el 4-3-1-2 que propone Pusineri.
El entretiempo llegaría sin emociones. Central Córdoba sufrió gran parte del primer tiempo, pero intentó ser un equipo corto y duro para contrarrestar el juego del denominados «Rey de Copas». El «Ruso» Rodríguez tuvo varias apariciones importantes bajo los tres palos, en un partido especial para él, al ser recibido por el público con un mix de aplausos y silbidos. Mientras que la dupla central del «Ferroviario», junto a Marcelo Meli, redondeaban una actuación buena, que hasta el momento servía para mantener el cero.
El complemento traería consigo los goles. A pesar de un inicio de la segunda etapa en la que el «Rojo» parecía quedarse sin ideas para entrarle a los del «Sapito» Coleoni, aparecería un jugador clave: Andrés Roa. El colombiano se había hecho un partícipe fundamental en el ataque de Independiente, haciéndose cargo del balón a pura gambeta y empuje. Todo ese potencial lo plasmó en un terrible golazo de zurda (su pierna menos hábil), enviando el esférico al fondo de la red. Desahogo total para todo el público local, que necesitaba un triunfo como el agua.
A partir del gol, el visitante se pinchó y no encontró reacción. Leandro Fernández ingresó en Independiente en busca de obtener más frescura y liquidar el partido. Pero su participación fue displicente y errática. A pesar de eso, en una contra en la que tomó la peor decisión posible (tres jugadores del «Rojo» frente a uno de Central Córdoba y el arquero): entregó mal el balón, que acabó rebotando en el defensor rival (Nani), e ingresando al arco del «Ruso». En 83 minutos, los de Pusineri se ponía arriba por duplicado.
En un estadio que deliraba al ritmo del equipo, que a pesar de no ser vistoso en el juego, demostraba actitud, faltaba la cereza del postre: un gol de Silvio Romero, para quedar como máximo goleador del campeonato junto a Rafael Borré. Un «Chino» que había estado inusualmente errático durante el partido, incluso en ocasiones muy claras de gol.
El gol llegó a los 90 minutos, ante un Central Córdoba decaído anímicamente, y un elenco local que controlaba los hilos del juego a placer. Silvio recibió en la puerta del área y decidió abrirla a un costado en vez de sacar un remate franco. Fue a buscar el centro al área chica, y cabeceó fuertemente fusilando a un arquero que no tenía manera de retener el balón.
Fue final 3-0 en Avellaneda. Independiente redondeó un pésimo desempeño en la Superliga, que se encuentra resumido con la salida del primer equipo por parte de las incorporaciones más costosas del último tiempo, y el ascenso de jugadores de la reserva al once inicial. El cántico de la hinchada al finalizar el encuentro era desenfrenado y acompañado de aplausos: «Vamos vamos los pibes». El «Ferroviario» finalizó (a pesar de la derrota) la Superliga, fuera de los puestos de descenso directo, pero ahora deberá enfrentar varias fechas en la Copa de la Superliga, intentando sumar puntos para mantenerse en esa posición en los promedios.