Independiente le brindó un gran homenaje a Maradona en su vuelta a Avellaneda. Música, emociones, glorias del Rojo y palabras afectivas de Diego hacia la hinchada y a Ricardo Bochini. Al momento del fútbol, ambos equipos aburrieron a todos. Recién a los 48 minutos del segundo tiempo, Gimnasia logró el triunfo con un gol de Ramírez para soñar con la permanencia.
«Que a los poderosos reta y ataca a los más villanos, sin más armas en la mano que un diez» en la camiseta» se escuchaba desde los parlantes del Libertadores de América, mientras sonaba «Maradó» de Los Piojos. Banderas, camisetas y estandartes. Las 18 copas internacionales del Rojo en el medio del verde césped. La Copa del Mundo. Daniel Bertoni, Pepé Santoro, El Chivo Pavoni y Ricardo Bochini. Completito. Todos esperando a la personalidad de la tarde noche.
«Este estadio se tiene que llamar Bochini» expresó eufórico Diego, ante el silencio respetuoso y atento de la hinchada roja. Luego agregó «Independiente tiene que estar unido y volverán los buenos tiempos, los del Pato Pastoriza, los del Negro Galván, los de Bertoni, los del Bocha…» Seguidamente, y ante un aplauso general, caminó hasta el trono diseñado para la ocasión y esperó el comienzo del partido. Porque detrás de tantos honores había un duelo fundamental para los dos conjuntos.
Los objetivos eran distintos, pero no así las realidades. Gimnasia e Independiente, sin dudas, son dos de los peores equipos del torneo. El Lobo continúa en su lucha por la permanencia, con limitaciones y poca generación de juego para poder cosechar puntos que lo alejen de la zona de descenso. Independiente, por su lado, no deja de sorprender con sus miserables actuaciones. El equipo de Lucas Pusineri juega cada vez peor, aunque el entrenador no tiene la culpa: se fueron siete futbolistas (pueden ser ocho si se confirma la salida de Alan Franco a Los Angeles Galaxy) y no le trajeron ningún refuerzo. Así las cosas, todo se le hace cuesta arriba al Rojo, que tiene que improvisar con jóvenes de la reserva en un contexto complicado. Toda esta mixtura, devino en un paupérrimo partido.
El Lobo, quizás, tuvo las chances más claras. Matías Pérez García pudo abrir el marcador cuando le picó la pelota a Martín Campaña, pero su remate se fue desviado. Luego, Maxi Cuadra tuvo la suya con un cabezazo ancho. Independiente, nada. Alguna corrida de Togni y firmeza de Gastón Silva en defensa fueron los puntos más altos en los locales. Cecilio Domínguez logró un remate fuerte y desviado antes de retirarse en una marea de silbidos, ya que sigue sin demostrar el por qué de su alto salario.
El duelo se iba en parda y el Rojo parecía manejar la posesión, aunque sin claridad ni profundidad en el juego. Pero en tiempo de descuento, Gimnasia armó un contra ataque por izquierda que hizo recaer la pelota en Ramírez, que remató fuerte y, mediante un desvío, quebró el resultado y selló la victoria.
Triunfazo del Lobo en Avellaneda. El día que Dios visitó al diablo. Ahora, el equipo de Diego se verá las caras con Atlético Tucumán en El Bosque. Independiente deberá viajar a Brasil para medirse ante Fortaleza por Copa Sudamericana, una chance internacional para calmar las caldeadas aguas que se viven hoy por hoy en el Rojo.