El neerlandés se quedó con el sprint del Gran Premio de Qatar y ya nadie podrá superarlo en el campeonato de pilotos de la Fórmula Uno. A seis fechas para el final, el hombre de Red Bull consiguió por tercera vez el título de la máxima categoría.
No se corrió en China como así tampoco en el histórico Imola. Tampoco necesitó de ello para quedarse con el tricampeonato de la Fórmula Uno en una temporada totalmente memorable donde Max Verstappen dominó de punta a punta sin tener quien le haga sombra.
El neerlandés ganó en la fecha inicial, a principios de marzo, en Baréin. Luego, en Arabia Saudita, Sergio Pérez parecía igualarlo en el certamen. Pero aquella victoria del mexicano sólo hizo que el hijo de Jos, quien supo correr con Michael Schumacher en Benetton, tome un envión que lo llevó a la temprana coronación.
Ganó en Australia y luego triunfó «Checo» en Azerbaiyán. A partir de ahí, Verstappen encarrilló diez Grandes Premios al hilo: Miami, Mónaco, España, Canadá, Austria, el maravilloso Silverstone en Gran Bretaña, Hungría, Bélgica, Países Bajos, y Monza.
Este sábado, en Qatar, ganó el Sprint, se aseguró la pole para la carrera del domingo, pero completó el objetivo que sin dudas tenía impuesto desde principio de temporada. El neerlandés que supo terminar con el reinado de Lewis Hamilton se convirtió en el nuevo rey y ganó por tecera vez consecutiva el campeonato mundial de Fórmula Uno.
Esta alegría lo ubicó también a Max Verstappen en el podio de los gigantes. Alcanzó marcas que ostentaban históricos como Ayrton Senna, Nelson Piquet, Nikki Lauda, Jackie Stewart y Jack Brabham. El año próximo tendrá que ir por el tetracampeonato y acompañar a Sebastian Vettel y Alain Prost.
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