El Globo y el Fortín jugarán su partido por octavos de final de Copa Argentina el próximo viernes en cancha de Argentinos Juniors. Los organismos de seguridad en primera instancia determinaron que se dispute a puertas cerradas, luego restringieron a los medios partidarios y finalmente le bajaron el pulgar al periodismo neutral. Más allá del resultado deportivo, en lo social hemos perdido todos.
De a poco el fútbol ha perdido su esencia. El folclore se convirtió en violencia pero no solo desde los hinchas sino también desde los «profesionales» de la información. Lamentablemente los micrófonos se transformaron en objetos contundentes cargados de furia en lugar de datos. Las plumas se hicieron lanzas que atravesaron la pelota al medio hasta pincharla. Y las cámaras filmaron todo eso para que quede grabado hasta la eternidad que todos fuimos culpables.
Dentro de la profesión no hay nada más peligroso que el periodismo partidario. Como bien lo dice su palabra, el hecho de tomar partido en infinidad de oportunidades genera una pérdida de objetividad y, en otras tantas, un agravio hacia el rival. Pero lo festejamos, lo apaludimos. Repetimos una y mil veces que Estudiantes de La Plata es Caperucita. Nos divertimos con Lito y Leto. Pero no, claramente sus posturas nunca ayudaron a poner paños fríos.
Entonces las burlas continuaron y los periodistas de Newell´s tuvieron problemas para ir a Rosario Central y viceversa. Y en vez de luchar por la paz, potenciamos la «Tribuna caliente» para que el hincha, enardecido, descargue toda su furia en las tribunas apoyado muchas veces en las palabras que detrás de un micrófono o una página pudiesen aparecer.
Huracán y Vélez jugarán a puertas cerradas. No irán los hinchas, ni los periodistas partidarios. Tampoco estará Vermouth Deportivo porque los organismos de seguridad nos consideran inseguros. Y así no ganará nadie por más que uno de los dos acceda a los cuartos de final de la Copa Argentina.