«Si es por nosotros, seguimos haciendo fechas. Pero tiene que volver a jugar Huracán» fueron las palabras de Chizzo Nápoli, voz líder de la banda La Renga, antes de finalizar su sexto show consecutivo en el Estadio Tomás Adolfo Ducó. Si bien los shows resultaron exitosos social, cultural y económicamente para la institución de Parque Patricios, el saldo negativo se lo llevó el campo de juego.
Diez años tardó La Renga en volver a tocar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Luego de varias idas y vueltas con el equipo de Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno de la Ciudad, se llegó a un acuerdo para llevar a cabo dos presentaciones en el Palacio Ducó, que luego se extendieron a tres y finalmente terminaron siendo seis conciertos colmados de rock.
Con el comienzo de la Superliga, la banda oriunda de Mataderos debió frenar su seguidilla, y el primer equipo del Globo debutará de local el próximo lunes recibiendo a Newell’s en lo que será el cierre de la jornada 2.
Los seis eventos dejaron el césped del estadio en pésimas condiciones. Si bien en todos ellos se usó una capa protectora para preservar el terreno, las secuelas se vieron igual. Por estas horas, el canchero del club trabaja arduamente para disimular los cientos de huecos que quedaron insertados en el verde campo de juego y no es noticia menor para Gustavo Alfaro, quien ya demostró que en su equipo predomina el fútbol al ras del piso, o al menos eso es lo que intenta. Además, de no concretarse los debidos arreglos, la integridad física de los futbolistas se verá afectada. Por Parque Patricios no pasó el Huracán Irma, pero si La Renga.