En Parque Patricios, solo fueron quince minutos de juego, el revuelo de la presencia de Diego Armando Maradona y nada más. Huracán y Gimnasia La Plata metieron sus goles del empate en uno en el primer cuarto de hora y después hicieron un partido para el olvido. El Globo fue un poco más y estuvo cerca con dos cabezazos en el travesaño.
El Lobo arrancó con todo: presión alta e intenciones distintas a su rival. Sin embargo, la primera que tuvo el equipo de Israel Damonte lastimó. Una contra por la derecha derivó en el control y una exquisita definición de Rodrigo Gómez. El Tripero reaccionó y Jonathan Agudelo igualó con una gran entrada al área y remate rasante por debajo de Anthony Silva. Todo eso pasó en quince minutos y, luego, perdieron la memoria salvo en el cabezazo de Norberto Briasco en el travesaño.
El complemento tardó en prenderse y el Quemero fue el que tomó el protagonismo necesario para buscar el triunfo. Jorge Broun sostuvo a un Lobo que mostró un flojo nivel futbolístico y se salvó otra vez con una cabezazo (aislado) en el larguero. La igualdad no le cayó bien a ninguno.
Las emociones en el Tomás Adolfo Ducó las puso el Diego que fue recibido con bombos y platillos con banderas, indumentaria alusivas al diez y cánticos desde todo el estadio (junto a los silbidos a Lucas Barrios, ex jugador del Globo). Jugaron quince minutos y penaron el punto.