HURACÁN 1 – GIMNASIA 1: SOLO DESTELLOS Y NADA MÁS

Foto: Prensa Huracán

En Parque Patricios, las únicas luces encendidas fueron las del estadio Tomás Adolfo Ducó. Huracán y Gimnasia hicieron un partido apagado de ideas que terminó como merecía, con un empate. El Globo tuvo su momento de destello en la primera etapa en la que aprovechó para ponerse en ventaja y el Lobo generó el suyo en el complemento para merecer, al menos, un punto en condición de visitante.

Fueron y vinieron por la mitad de cancha. No hubo pierna fuerte pero sí muchas imprecisiones. Claudio Yacob manejó el mediocampo del equipo dirigido por Frank Daría Kudelka (fue el debut en su segundo ciclo como entreanador) aunque los hombres de ataque no mostraron un rendimiento acorde a lo que necesitaba el dueño de casa. El cero se rompió de la única manera posible, desde una pelota parada: córner desde la izquierda de Franco Cristaldo y cabezazo goleador y a la red de uno de los mejores del local, el defensor Lucas Merolla. El Lobo solo insinuó con algún que otro disparo lejano pero nada más.

El complemento fue otro cantar para el Tripero que se animó en campo ajeno y tuvo como protagonista a un imparable Johan Carbonero por la izquierda. El colombiano sería fundamental para la igualdad del conjunto de la dupla Messera-Martini: el delantero armó una brillante jugada por el carril izquierdo, amagó a varios rivales, llegó hasta el fondo y le metió un fenomenal pase atrás a Brahian Aleman que solo debió empujar la bola a la red. El envión platense duró unos instantes y solo hubo tiempo para una polémica: otro cabezazo de Lucas Merolla a la red que Darío Herrera decidió anular por una supuesta infracción en el área (para nosotros no existió). ¡Quejas y reclamos por doquier!

En la casa del Quemero, solo hubo destellos y nada más. Huracán y Gimnasia empataron y le dieron justicia a una noche de deudas futbolísticas.

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Nació un día después del gol del Diego a los ingleses pero llegó justo para el postre contra Alemania Federal. El fútbol es su vida. Escribe de la misma manera que juega: excelente. Por eso es crack. Los Piojos y Atlético Madrid son su debilidad. En 2005 fundó esta locura llamada Vermouth Deportivo.