El Globo y el Manya no se sacaron ventaja en la noche de Parque Patricios pero brindaron un final no apto para cardíacos e inolvidable para los amantes del fútbol. Con este marcador el elenco Quemero precisa sumar un punto para no depender de nadie y acceder a octavos de final mientras que los montevideanos se despidieron del certamen que los vio coronarse reiteradas veces en sus épocas más gloriosas.
Sombrío fue el primer tiempo que careció de llegadas de riesgo. Huracán quería ganarlo antes de jugarlo y no pudo decodificar nunca el planteo defensivo de su oponente que, de todos modos, apelaba a los contragolpes para llevar peligro al arco de Marcos Díaz. Entonces los dirigidos por Eduardo Domínguez abusaron de disparos de media distancia que ni siquiera inquietaron a un Gastón Guruceaga que más tarde se iba a convertir en la figura indiscutida del cotejo. Peñarol, en cambio, fue prolijo por momentos hasta que la pronta expulsión de Nahitán Nandez, por una fuerte entrada sobre Mauro Bogado, los obligó a replegarse más de la cuenta.
El dueño de casa tardó en comprender la mejor forma de aprovechar la diferencia numérica era asfixiando a su rival. Y es por eso que cuando el entrenador decidió sacar a Luciano Balbi y colocar en su lugar a Ezequiel Miralles, el Quemero ganó en volumen ofensivo y en opciones netas de abrir la cuenta. Claro que al partido le faltaba media hora pero en todo ese lapso el Globo generó más de diez situaciones en las que brilló el juvenil guardameta del Carbonero.
Guruceaga salvó con los pies un disparo de Miralles, un fortísimo remate de Bogado y una clarísima situación a José San Román. La lista podría seguir engrosándose e incluyó hasta a Federico Mancinelli que no pudo vulnerar al ex guardmeta de la sub 20 uruguaya. En tiempo de descuento Daniel Montenegro logró meter la pelota dentro del arco pero el colegiado ecuatoriano, Omar Ponce, invalidó la conquista por offisde de Ramón Ábila.
Todo parecía que iba a terminar sin goles hasta que el Manya elaboró un rápido contragolpe que derivó en un tiro de esquina. Guruceaga subió a cabecear en busca de la heróica y lo consiguió pero el árbitro otra vez anuló las acciones por una presunta infracción del arquero. Y «Wanchope» quiso aprovechar que el arco opuesto estaba desguarnecido pero hizo una de más y terminó dilapidando la chance del triunfo en un final de novela.
Finalmente todos se fueron a reprocharle a la terna arbitral cuando el juez indicó el final del partido. Mientras tanto una serie de disturbios en la cabecera visitante generó que la policía disperse la situación con unos disparos. En cuanto al fútbol Huracán y Peñarol igualaron 0 a 0 pero sólo los argentinos quedaron con vida aunque también con incertidumbre hasta la última fecha por no haberlo liquidado en los tiros del epílogo.