Los húngaros vencieron como locales ante los feroés por 1 a 0 por la ronda final de las eliminatorias europeas rumbo al Mundial de Rusia 2018. El único gol del encuentro, lo marcó Dániel Böde.
En el Estadio Gropama Arena de Budapest, la Selección conducida por el alemán Bernd Storck cerraron su participación en eliminatorias con una victoria. Sin embargo, al final del juego, la gente se fue muy enojada con sus jugadores. Cabe destacar, que los húngaros no participan de una Copa del Mundo desde 1986. En frente, Islas Feroe terminó registrando dos triunfos, tres empates y cinco derrotas.
En cuanto a lo estrictamente futbolístico, no queda mucho por destacar. El primer tiempo fue parejo con bastantes imprecisiones y casi sin oportunidades claras de abrir el marcador, o mejor dicho ninguna. Lo único para destacar fue el murmullo en las tribunas y una tarjeta amarilla que terminó viendo Frodi Benjaminsen en la visita.
En el complemento, la situación cambio. Con el ingreso de Dániel Böde la gente cambio los insultos por aplausos y se ilusionó con poder aunque sea quedarse con los tres puntos en la última jornada. El delantero no solo revolucionó las cosas fuera del campo de juego, sino que además, sus propios compañeros empezaron a presionar y el juego mejoró notablemente. A pesar de todo, el definir algunas jugadas o crear peligro seguía siendo materia pendiente. El elenco del archipiélago tampoco generaba mucho más, pero se consolidó bien en defensa. Finalmente, el propio Böde fue el encargado de romper con el cero en el marcador y darle el triunfo final al conjunto local. El atacante aprovechó un desconcierto en el área de Islas Feroe y metió la pelota en el arco.
Según aseguraron fuentes húngaras, luego del partido, algunos simpatizantes se acercaron a demostrar su disconformidad con el equipo en la zona de los vestuarios, tal como lo hicieron en la derrota con Andorra hace unos meses.
Foto: Gentileza de MTI – Illyés Tibor.