Un brazo de Luan en la agonía del tiempo extra le dio el penal clave a los británicos. Los Azules ganaron el Mundial de Clubes y se cobraron revancha de esa final perdida ante Corinthians en 2012. Justamente aquella vez fue el último título que viajó para Sudamérica.
El Estadio Mohammed Bin Zayed fue el lienzo sobre el cual se pintó una noche histórica. Allí Chelsea y Palmeiras disputaron sus respectivas segundas finales intercontinentales, ambos buscando su primer título.
La primera mitad de construyó sin grandes emociones, Chelsea apostó por una tenencia más incisiva, pero lejos estuvo de poner en jaque al ordenado Palmeiras.
El segundo tiempo trajo las emociones, los Blues de Tuchel apretaron el acelerador y desataron el nudo, como en semifinales, con la capacidad de Romelu Lukaku.
El belga dominó la escena del área verde cabeceando al 1-0 en 10 minutos. Palmeiras sintió el golpe e incluso pido recibir otro gol.
De todas formas vio luz nueve minutos más tarde con una evitable mano de Thiago Silva en salto con Gustavo Gómez advertida por el VAR.
El juez Beath se acercó al monitor y confirmó penal para el Verdão. Raphael Veiga lo cambió por gol cruzando el zurdazo.
Todo volvió a aplacarse tras el empate, y el correr del reloj generó cautela en ambos, que arriesgaron poco. Final y alargue.
En el extra, los Azules estuvieron más cerca que los brasileros. El travesaño se lo había negado a Timo Werner pero fue otro alemán quien tuvo revancha.
A cinco para el cierre de los 120 minutos, un brazo extendido de Luan derivó en el penal que Chris Beath revisó en el VAR. Kai Havertz no falló desde los doce pasos y desató el festejo en la entidad de Londres.
Palmeiras hizo un partido maravilloso pero se quedó nuevamente en el umbral del título máximo. Chelsea, con el 2 a 1, besó la gloria eterna y se quedó con el Mundial de Clubes por primera vez en su historia.
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