Un 9 de septiembre del año 93 se daba el retorno oficial de Diego Armando Maradona al fútbol argentino. El astro, luego de su pase al Barcelona en el 82, regresaba a su tierra pero no a su club de origen, Argentinos, sino que provocó un Rosariazo cuando fue Newell’s su destino elegido.
Maradona en la década del 90 vivió acaso su etapa más romántica. Porque ya había conseguido todo y acaso no le quedaba demostrar nada a nadie. Pero tuvo mucho que batallar y sobrevolaron los demonios que acaso metieron la cola. Su etapa en Sevilla había llegado a su fin de manera abrupta por la pésima relación con la dirigencia del club por lo que el regreso a su país se empezaba a gestar. Parecía volver a su Argentinos Juniors pero una situación extra futbolistica con dinero de por medio abortó la operación. Hubo una seducción de San Lorenzo pero sin suerte hasta que Newell’s Old Boys hizo lo que debía y le ofreció a Diego lo que pretendía pero el calor de una ciudad futbolera por excelencia acaso hizo que el Diez se decida. Dio el Ok y su llegada a Rosario produjo una revolución.
Diego se calzó la camiseta y se puso a entrenar. Aquel equipo leproso era conducido por Jorge Solari y en su debut convirtió un gol ante Emelec en el marco de un amistoso. Luego vendría una etapa muy breve (apenas 5 partidos) dónde tuvo su debut oficial ante Independiente en la vieja Doble Visera con derrota por 3 a 1 dónde tuvo un recordado cruce con Francisco Lamolina, árbitro de aquel encuentro. La salida del técnico Solari y sumado a algunos problemas físicos le jugaron en contra para su continuidad. Encima la llegada del Profe Jorge Castelli fue la gota que rebalsó el vaso para la calma del Diez. Se fue sin marcar goles de manera oficial y tras un puñadito de partidos en el lomo.
Historia breve y cortita pero donde piso Diego hizo huella profunda y siempre que puso recordó con mucho cariño a la gente de Newell’s e incluso una cabecera del estadio Marcelo Bielsa lleva su nombre. Messi cuando marcó el gol en la fecha que sucedió el deceso de Maradona lo celebró con el modelo de camiseta que utilizó en su estadía en Rosario. Maradona será siempre eterno en el corazón de todos los argentinos y aquel lindo recuerdo de su vuelta al fútbol local fue una historia de amor breve pero intenso con los leprosos.

