Un 18 de julio pero de 2015, Boca derrotaba a Quilmes en La Bombonera por dos tantos contra uno. Esa tarde, los flashes apuntaban a Carlos Tévez con su regreso al Xeneize pero Jonathan Calleri terminaría adueñándose del show con un golazo que quedaría en la historia.
El 18 de julio de 2015, Carlos Tévez volvía a vestir la camiseta azul y oro tras dejar la Juventus de Italia y retornar al club de sus amores. El Apache tenía su estreno en el equipo que dirigía Rodolfo Arruabarrena midiéndose ante Quilmes.
Con un marco excepcional ante el retorno del ídolo, Boca comenzaba imponiéndose con un tanto de Sebastián Palacios pero lo mejor de la tarde estaba por llegar: a los ocho minutos del complemento, Jonathan Calleri se escapó por derecha, quiso jugar para Tévez pero chocó con un defensor rival. El rebote le cayó nuevamente al delantero quien improvisaría una rabona fenomenal para quedar en la historia del fútbol argentino como uno de los mejores goles.
Así, Calleri le robaría los flashes a Carlitos. Boca terminaría venciendo por dos contra uno dado que Canelo descontaría en el Cervecero. El 18 de julio quedaría inmortalizado en la memoria colectiva Xeneize como el día que regresó el Apache y Calleri se inventó ese recurso extraordinario.