Anotó 352 goles en 692 partidos. Fue ídolo temprano en Argentinos Juniors, más tarde en Boca Juniors, y por último en el Napoli de Italia. Su fútbol trascendió fronteras y se ganó el amor del mundo entero por su magia. Y un 25 de octubre de 1997, hace exactamente 25 años, Diego Armando Maradona colgaba definitivamente los botines como profesional con una sonrisa en un Superclásico.
Un sólo tiempo estuvo «Pelusa» en el Monumental y después lo reemplazó alguien que tenía un guante en los zapatos. El campeón del mundo con la Selección en 1986 se retiraba vistiendo la pilcha de un Boca Juniors que llevaba cinco temporadas enteras sin alegrías. No obstante, esa tardenoche primaveral, el Xeneize derrotó a River por 2 a 1 con goles de Julio César Toresani y Martín Palermo.
En el descanso, Maradona fue reemplazado por un tal Juan Román Riquelme que tomaba la posta del glorioso número diez en la casaca Azul y Oro. Desde ese domingo, el oriundo de Villa Fiorito, jugó en homenajes como el de Löthar Matthäus en Múnich. También tuvo su despedida en la Bombonera. Y mucho más tarde coronó su vida dirigiendo a la Selección Argentina tras algunas experiencias fallidas en Deportivo Mandiyú de Corrientes y Racing Club de Avellaneda.
Un 25 de octubre de 1997, hace 25 años, uno de los futbolistas más grandes de la historia ponía fin a su carrera dentro de una cancha. No hizo goles pero ya había cumplido con funciones maravillosas de su magia inagotable. Pasó casi un cuarto de siglo y todavía se lo sigue recordando al Diego.
Foto: Diario Hoy