La selección de Suiza logró imponerse a su similar de Grecia por la mínima diferencia en el estadio Olímpico de Atenas. El único gol del partido lo marcó Blerim Dzemaili.
Tuvo muchas, entró una y ganó. El conjunto helvético pudo haber ganado por mayor amplitud el partido de no ser por su falta de definición ante un elenco griego al cual le costó llegar pero también estuvo cerca de anotar.
Desde el vamos, los suizos fueron los que más propusieron. Embolo comenzó, ya en los primeros minutos, su show de fallas en la definición y así, el ping pong de situaciones de riesgo se acrecentó en favor de los helvéticos, aunque no el resultado. En la oportunidad más clara del primer tiempo, el delantero vestido de rojo estrelló el balón en el palo derecho del arquero griego cuando tenía todo el arco a su disposición y estaba dentro del área chica. Los locales, en tanto, sólo tuvieron algunas aproximaciones y un remate Fortounis que se fue cerca en el principio del match.
La parte complementaria encontró a Suiza más adelantado y teniendo más chances para encontrarse con el grito sagrado.
Y a los catorce, finalmente llegó el gol. Tras un centro desde la derecha, Dzemaili apareció sólo y, de tijera, dejó parado a Karnezis que quedó clavado en el palo izquierdo viendo cómo el balón entraba en su arco por el segundo.
Tras el tanto, Suiza bajó un poco el pie del acelerador y el dueño de casa no supo cómo empatarlo.
Así, el resultado no se movió y los helvéticos se llevaron un triunfo de Atenas en su primer ensayo previo al Mundial de Rusia.