Ese hincha genuino que tiene todo club que hace cosas imposibles. Ese era Julio Roque Pérez. El Loco Julio para todos los mendocinos. A los 80 años se despidió de este mundo pero dejó una infinidad de anécdotas y proezas llenas de pasión.
Siguió a todos lados a su querido Godoy Cruz.
En esa época donde el Tomba deambulaba por los estadios de Mendoza pero también cuando empezó el sueño de Primera y los torneos internacionales. Los simpatizantes lo subían al micro para transitar varias horas para seguir al Bodeguero a cualquier parte del país.
Cuando todo era blanco y negro, cuenta la leyenda que decidió donar todo el premio que ganó en la lotería de San Juan para dárselo al club y con ese monto el Tomba pudo terminar una de las tribunas del Feliciano Gambarte. Pero también tenía otras actitudes donde la pasión le jugaba una mala pasada. Le atribuyen haber ingresado a la cancha en medio de un partido para agredir a un árbitro y Godoy Cruz recibió una sanción por la invasión.
Los simpatizantes del Bodeguero le brindaron varios homenajes en vida. Un boulevard que se encuentra enfrente de la sede social lleva su nombre ya que fue nombrado ciudadano ilustre del departamento. Una estatua hecha a su medida es la carta de presentación el ingreso al club y también grafica lo que significa ser simpatizante del Expreso. Ambos lugares fueron el epicentro donde la gente decidió dejarles flores y rendirle una despedida en tiempos de pandemia
La noticia la dio la cuenta oficial de Godoy Cruz. “Simplemente GRACIAS por el amor sincero a nuestros colores. Hasta siempre Julio querido. TE VAMOS A EXTRAÑAR”. Así despidió el club a su hincha más representativo.
Un personaje entrañable que despertó el respeto de sus rivales. El hincha número 1 dijo adiós. Todo el pueblo tombino lamenta su pérdida.
