Por: Matías Costello | @MatiasCostello3
El Verde conmemora, una vez más, una fecha muy especial para la institución; es que un día como hoy, pero de 2006, Gimnasia se consagraba campeón de la Liga Nacional de Básquet tras derrotar a Libertad de Sunchales, en el Socios Fundadores, por 84 a 80 y de esta manera cerró la serie a favor de los patagónicos por 4 a 2.
Sin lugar a dudas, el 1 de junio del 2006 es una fecha que quedará por siempre grabada en la memoria de los fanáticos del Mens Sana, y en la mayoría de los comodorenses. La temporada no fue todo color de rosas para lograr llegar al título, y el equipo tuvo que pasar por diversas circunstancias muy difíciles hasta su consagración. Para conocer un poco más lo ocurrido durante la temporada 2005/06, nos comunicamos con dos de los máximos ídolos de la institución, Gabriel Cocha y Pablo Moldú, que nos llevaron nuevamente a aquella época.
En esa temporada, el Verde comenzó con un recambio muy importante en su plantilla, como lo es la asignación de un nuevo entrenador al mando, y el elegido para el puesto fue Fernando Duró, que llegó a Gimnasia tras ser asistente de Rubén Magnano en la Selección Argentina. “Está claro que el equipo fue un ‘equipo’ en todos sus frentes; y sin lugar a dudas, tenerlo a Fernando ese año como entrenador ocupó un lugar muy importante dentro de la estructura de aquel Gimnasia. Fernando supo encontrar el bienestar de todos en el momento justo; y así como nos presionó cuando no ganábamos, relajó mucho en la parte final, donde las presiones y el hecho de estar cada vez más cerca de conseguir un objetivo hacía que te disperses del camino. Entonces, bajar los decibeles hacía que tomáramos las finales como una cuestión natural, y esto tiene que ver con un tipo que sabe lo que está haciendo»,comentó el capitán de aquella temporada, Gabriel Cocha. En esa misma temporada, y tras cuatro años de distanciamiento del club que lo vio nacer, Pablo Moldú regresó al conjunto del sur bajo el ala de Fernando Duró, y se refirió al entrenador de esta manera: “Ese año, Fernando llevó el equipo de manera brillante. Empezamos perdiendo, y eso a veces te puede hacer cambiar tu idea o desesperarte por el resultado, pero él confió en el equipo que había armado. Sólo fue tocando los extranjeros, hasta que dimos en el clavo con Charles Jones y Damon Thornton; y a partir de ese momento, todo lo que habíamos trabajado se empezó a ver también en los resultados finales de cada partido. Conoce mucho a los jugadores, sabe cuándo apretar y cuándo no. Te doy dos ejemplos: ese año no tuvimos receso para las fiestas (nos quedamos a entrenar) y en las finales, después de la primer derrota, en lugar de hacer una práctica de tiro, decidió hacer una actividad grupal, que quizás otro entrenador no hace».

En aquella temporada, el equipo tuvo un mal arranque. En la primera fase, en donde los mejores se clasificaban a un Súper 8, Gimnasia culminó entre los peores del torneo. El equipo, en líneas generales, no tuvo un mal juego, sino qué, simplemente, las victorias no llegaban. En aquella etapa, el grupo tuvo dos lesiones importantes que lo afectaron desde el arranque, que fueron las de Cocha y Sebastián Paco Festa. En esa parte de la temporada, el conjunto terminó anteúltimo en la Zona Sur con seis partidos ganados y ocho derrotas.
Durante la segunda fase de la temporada, los resultados en el Verde comenzaron a aparecer, pero las dificultades nunca se alejaron. Con el correr del año, Gimnasia sufrió lesiones importantes, como las del juvenil Santiago Haag y el cubano Ruperto Herrera; el extranjero Lamont Roland debió desvincularse de la institución debido a una inhabilitación internacional que no le permitió jugar por tener dos contratos firmados, y el norteamericano Damon Thornton fue suspendido de la competencia por un doping positivo informado por la Asociación de Clubes. El grupo supo sobrellevar todos estos inconvenientes que fueron ocurriendo en el transcurso del campeonato, y acerca de esto se refirió el nacido en Tornquist, Pablo Moldú: “Lo más importante que tuvimos fue el grupo humano. Eso hizo que cada cosa mala que iba pasando, la pudiésemos sobrellevar de la mejor manera. Dejando de lado ese aspecto fundamental, me parece que el trabajo que hicimos fue importante. Todos y cada uno, desde lo individual, se preocupó y preparó para mejorar el nivel. Fernando no dejó de intentar mejorar el equipo y buscó hasta dar con Jones y Damon. Por otro lado, la dirigencia tuvo la paciencia suficiente para no tomar decisiones que después tuviésemos que lamentar. Ahora parece fácil, pero en ese momento, cambiar al entrenador o alguno de los nacionales no hubiese sido visto de mala manera, ya que no ganábamos. Con todo esto que digo, me parece que queda claro que el grupo humano fue lo que lo hizo superar cada problema, porque confiábamos en que estábamos haciendo todo lo posible para cambiar los resultados que veníamos consiguiendo. Teníamos tanta confianza y habíamos pasado por tanto durante todo el año, que no dudamos que podíamos seguir ganando pese a todo eso”, concluyó.
En la temporada regular, el Socios Fundadores se convirtió en un fuerte impenetrable para todo aquel equipo que debía visitarlo. Tal es así que Gimnasia, en aquella segunda fase, sufrió tan sólo dos derrotas, y en los PlayOffs arrasó con cada uno de los rivales que aterrizaban en tierras comodorenses. El capitán nacido en la ciudad del viento y el petróleo, Gabriel Cocha, se refirió a lo que significó el estadio y el apoyo de la gente durante aquella temporada: “Sin ningún tipo de dudas, y no es demagogia barata, no necesito hacerlo ahora, nosotros contábamos con el apoyo de la gente. La realidad es que nosotros no estábamos construidos como un equipo campeón, habían otros equipos que tenían mucho mejor plantel que nosotros, tal vez no mejor equipo, pero si plantel, y cualquier ayuda extra que nos viniera bien al grupo iba a ser bien tomada, y qué mejor ayuda que esa presión que se ejercía en ese lugar. Históricamente, fue un lugar difícil para los visitantes pero que, a medida que nosotros nos mostrábamos más fuertes y que las victorias comenzaban a llegar, se fue calentando cada vez más. En la segunda mitad de la temporada, jugábamos a cancha llena todos los partidos, y ni te cuento lo que fue la serie final, sobre todo la final que tuvo un marco extraordinario, lo que se sentía ahí es difícil de describir, sin dudas la gente se lleva un mérito grande en la obtención de ese campeonato”.
Gracias a un buen desempeño en la temporada regular, Gimnasia logró clasificar directamente a los cuartos de final de la competencia con un récord de 19-11. En esa fase, el conjunto dirigido por Fernando Duró se enfrentó a Boca Juniors, que llegaba de vencer a Quilmes en la reclasificación. Aquella serie comenzó en Comodoro Rivadavia, y el poderío del equipo en su ciudad se hizo notar. En los primeros dos encuentros jugados en la ciudad chubutense, el Verde se hizo con ambos encuentros para colocarse 2-0 a favor y viajar tranquilos hacia Buenos Aires. Fue en este momento cuando la Asociación de Clubes informó el doping positivo de Damon Thornton, que llevó a su suspensión de la competencia. Aquella noticia logró repercutir tanto en el equipo que cayó aquel tercer partido por 86-74. Pero, al igual que en todo el año, el Mens Sana supo renacer de las cenizas y cerró la serie ganando el cuarto juego por 84-74. Sin embargo, otra mala noticia llegó al combinado patagónico, el juvenil Santiago Haag sufrió una rotura de ligamentos cruzados en su rodilla derecha, lo que conllevó al arribo del extranjero Bruce Zabukovic.
En las semifinales, llegó el momento de enfrentarse a un más duro rival, Ben Hur de Rafaela, quien venía de ser campeón de La Liga la temporada anterior. La serie comenzó en la ciudad santafesina y con el pie derecho para la visita. Gimnasia logró ser el dueño del primer duelo en donde ganó 82 a 79, con una gran noche de Luciano Masieri, que anotó 23 puntos. En el segundo juego, el campeón logró recuperarse y ganó con contundencia el partido por 100 a 75, por lo que la vuelta a Comodoro sería con los conjuntos igualados. Allí, Gimnasia mostró nuevamente su poderío y ganó ambos encuentros que lo llevaron a la gran final.
Esa final fue ante el poderoso Libertad de Sebastián Ginóbili. El conjunto de Sunchales se había consagrado campeón del Súper 8 en el inicio de la temporada y culminado segundo en la temporada regular. Durante los PlayOffs, se enfrentaron a Central Entrerriano y Atenas, a los cuales venció por 3 a 1.
El equipo santafesino llegaba como claro favorito para esa serie, y el escolta Pablo Moldú se refirió a como se plantearon dichos juegos frente al “candidato”, y el pensamiento del equipo en todo momento: “Nosotros no dudamos de que podíamos ganar, supongo que haber ganado las semis de la manera en que lo hicimos nos dio una confianza extraordinaria que no nos dejaba ver eso del favoritismo. Fuimos a Sunchales a ganar, y luego de haber perdido el primer juego -aunque parezca mentira- confirmamos que estábamos para salir campeones. Habíamos jugado mucho mejor que ellos durante 38 minutos y no lo supimos cerrar. A partir de ahí, la serie fue nuestra. Ganamos con contundencia los tres partidos que siguieron, perdimos en Sunchales el quinto y ganamos con lo justo el sexto. El cierre fue emocionante, con esos libres de ‘Gabi’, lo que hizo que el festejo fuese un desahogo grande y extenso. El grupo era increíble, así que disfrutamos muchísimo de poder festejar juntos eso que nos había costado tanto ganar”.
La serie comenzó con el candidato pisando fuerte de local. Libertad ganó el primer encuentro por 80 a 72. Pero rápidamente, la visita colocó el empate, dos días después, con un contundente 99 a 78 que llevó, nuevamente, igualada la serie al Socios Fundadores, donde Gimnasia venció a su rival en ambas ocasiones y quedó a un juego de ser campeón.
En este momento, y como en tantos otros, una nueva lesión azotó al grupo, el cubano Ruperto Herrera quedó fuera del cuarto partido debido a un desgarro.
En la vuelta a Sunchales, Libertad se hizo fuerte de local y venció a Gimnasia por 90 a 86, lo que le permitió alargar la serie y llevarla nuevamente al sur del país. En su regreso, el Verde tuvo al fin una buena noticia y logró conseguir un reemplazo para el cubano Herrera, el mismo fue Diego Romero, el joven de 19 años llegaba de jugar en el básquet universitario estadounidense y se incorporó al plantel para aquel histórico sexto juego.
En aquel partido, el -por entonces- joven pívot tuvo una gran actuación, con 12 puntos y 4 rebotes, pero los flashes fueron dirigidos hacia el MVP de las finales, Gabriel Cocha, que tuvo en sus manos los libres definitorios que le dieron el tan añorado título a Gimnasia, y así lo recuerda él: “Antes que nada, hay que tener en claro que un partido de básquet no se gana ni se pierde con la última pelota, y mucho menos una serie, hay algo de construcción y de recorrido del camino que es mil veces más importante que cualquier cosa que suceda sobre el final. Tengo que ser sincero y decir que en esos libres no sentía absolutamente nada. Sabía el momento que iba a vivir, tener la oportunidad de estirar la ventaja y que sea imposible de remontar, pero estaba abstraído de ello, mi único objetivo desde que comenzó la serie era que cada vez que nosotros anotáramos, me tenía que ir a poner cara a cara con Ginóbili. Uno de los puntos, tácticos, más importante de la serie era sacarle la pelota al mejor jugador que tenían, que él no la reciba era mi objetivo porque así me lo había pedido Fernando. Yo había ido a tirar los libres pensando en que si metía el segundo, tenía que ir a por Ginóbili”.
Sin lugar a dudas, para un jugador puede llegar a resultar muy importante, y especial, conseguir un título a nivel nacional, con el club de tu ciudad, y esto ocurrió para Cocha, logró algo que ocurre en muy pocos casos: “Haber salido campeón en mi ciudad no tiene precio. Son muy pocos los jugadores que nacieron en algún lugar y se consagraron campeones en el equipo de su ciudad, son contados con los dedos las manos. A mí me pasó y soy un agradecido a la vida, y un privilegiado de haber disfrutado de ese momento. Lo primero que se me ocurre es dar mi eterno agradecimiento a este club que me ha dado la posibilidad de haberme desarrollado profesionalmente, y de darme esa gran oportunidad de poder salir campeón en Comodoro, con mi gente en la tribuna, mis amigos, mi familia, mis hijos, mi esposa… momento único de orgullo y privilegio”, concluyó.
En ese equipo hubieron muchos jugadores buenos que llevaron a la consagración final de Gimnasia, pero sin lugar a dudas, los que más resaltan sus actuaciones son Gabriel Cocha y Pablo Moldú. Por lo que les consultamos a ambos sobre las características del otro jugador que más ayudaron en favor al equipo durante la temporada, y esto fue lo que cada uno dijo del otro:
El ‘Negro’ era el capitán de ese equipo y era un cargo que él cumplió con creces. Hizo siempre todo lo que el equipo necesitó. Lideró dentro y fuera de la cancha en los momentos en que necesitábamos aguantar los malos tragos o no desviarnos cuando empezamos a ganar. Su veteranía fue fundamental ese año. En las finales, estuvo encendido y no fue casualidad que los últimos libres los haya tirado él. Era nuestro tirador más efectivo y sabíamos que no le iba a temblar la mano. Además hizo una tarea defensiva extraordinaria. Es un amigo y el jugador con el que mejor me entendí adentro de una cancha. Es fácil porque lo único que le preocupa es ganar, sumar, y además tiene una mano infernal. Fue un placer verlo jugar y poder compartir con él todos los años que compartí.
Pablo Moldú sobre Gabriel Cocha.
Para mí, es un poco difícil hablar de Pablo, porque no tengo la capacidad para ser objetivo porque lo adoro, lo quiero un montón. Si me pongo a hablar puntualmente de básquet, intentando analizar el impacto que tuvo él adentro del equipo, solamente se me ocurre decir qué: Si vos tenes un jugador que defiende, sabe atacar, volvió con un tiro exterior que probablemente antes no lo tenía, y en el sexto partido, cuando las papas quemaban, saca un tiro que no sé ni de donde lo saca, está todo más que dicho. Yo considero que todos los equipos tienen un jugador termómetro, son de esos que están siempre cuando los necesitas, eso es lo que yo sentía con Pablo, lo sentía como una necesidad, se me ocurrió pensar que si él no jugaba, íbamos a perder. Eso es lo que vi, pero también lo quiero un montón, así que probablemente todo lo que haya dicho es mentira.
Gabriel Cocha sobre Pablo Moldú
Tal es la importancia de ambos jugadores en la institución, que fueron homenajeados en la celebración del centenario de Gimnasia, el pasado 13 de febrero del 2019, y se les retiró sus camisetas, que a partir de aquel momento, y para siempre, quedarán colgadas en el emblemático Socios Fundadores de Comodoro Rivadavia.

El plantel campeón de la temporada 2005/06 fue integrado por Pablo Moldú, Gabriel Cocha, Jervaughn Scales, Leandro Masieri, Damon Thornton, Ruperto Herrera, Charles Jones, Lamont Roland, Sebastián Festa, Santiago Haag, Matías Barberis, Nicolás De Los Santos, Diego Romero, Marcos Villarreal, Bruce Zabukovic y Herman Schneider. Y el entrenador Fernando Duró contó con Nicolás Casalánguida como Asistente Técnico.