Gimnasia tuvo fortuna para vencer a Huracán y quedó como escolta

El Lobo derrotó 1-0 al Globo con un gol en contra de Santiago Hezze y se metió de lleno en la pelea por la cima. Al local se le terminó un invicto de nueve partidos.

¿Cuántos centros habrá tirado Gimnasia a lo largo de los noventa minutos? ¿Cuántas pelotas habrán despejado las dos torres, Fernando Tobio y Lucas Merolla, que tiene en el fondo Huracán? Son incontables. Pero lo que sí es sabido es que solo una no pudieron sacar los zagueros y, justamente en esa, el Lobo encontró el 1-0 para llevarse los tres puntos por la undécima fecha de la Liga Profesional.

Le faltó juego a la visita. Su capitán y encargado de manejar los hilos de juego, Brahian Alemán, estuvo apagado y entró pocas veces en contacto con el balón. Pero le bastó para casi concretar una asistencia para Ramón Sosa si no fuera por la volada de Lucas Chaves. El delantero paraguayo era el que estaba activo en el ataque, sin embargo, el palo le negó otra vez el gol.

Por su parte, el Globo tenía la posesión e intuía con generar peligro. Solo eran intenciones porque estuvo flojo en la definición. Gabriel Gudiño tuvo la más clara de cara al arco, no le pudo pegar bien y la tiró afuera.

En el complemento el juego se trasladó al campo del conjunto platense, donde el local no encontraba los caminos que conducían a Rodrigo Rey. Mientras tanto, los ataques del elenco comandado por Néstor “Pipo” Gorosito se basaban en envíos aéreos que no complicaban a los defensores. Pero hubo uno de Nicolás Colazo que nadie pudo sacar y Santiago Hezze se la terminó llevando puesta convirtiendo en su propio arco. Solo quedó tiempo para el empuje de los dirigido por Diego Dabove. Solo intenciones, nada en concreto.

Gimnasia tuvo fortuna, se llevó con los tres puntos a La Plata y quedó como escolta en el certamen. Huracán no logró generar peligro con sus intenciones y perdió tras nueve partidos.

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Nació en noviembre de 2001 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en la previa de una final intercontinental de Boca. Con la pelota bajo su brazo, transitó el camino hasta encontrar la pasión por el deporte. Aliado del teclado y de la profesión.