«Te va a pasar, no te asustés, si un terremoto sacude tus pies» suena en el Bosque cada vez que el Lobo tiene partido. La melodía pegadiza y el ritmo contagioso no hacen más que evocar a aquél tremendo golazo del uruguayo, José Perdomo, que definió un clásico platense, nada más y nada menos que en condición de visitante, y que cuyo festejó provocó un sismo de seis puntos en la escala de Richter.
Lo que un par de décadas más tarde logró el Barcelona frente al París Saint Germain, ya lo había conseguido Gimnasia y Esgrima La Plata en la ciudad de las diagonales. En un derby ante Estudiantes, jugado incluso en 1 y 57, la parcialidad del Tripero gritó desaforada el tanto del charrúa que definió el partido cuando iban 9 minutos de la segunda etapa. Ese día, el Basurero derrotó al León por la mínima diferencia pero la noticia también sacudió al globo terráqueo.
Varias cadenas mundiales de periodismo no podían creer lo que informaba el Observatorio Astronómico perteneciente a la Universidad de La Plata reportó un movimiento telúrico de 6 grados en la escala de Richter al momento que Perdomo hizo delirar a la gente del Lobo. El sonido del público visitante fue ensordecedor y las ondas alertaron a quienes estaban pendientes de esa tarea alejados un par de cuadras del recinto donde se disputaba el clásico.
Esa conquista quedó para siempre grabada como «El Gol del Terremoto» y entró en las páginas más gloriosas del fútbol argentino. Pasaron exactamente 26 años de ese balón ingresando en el arco del eterno Marcelo Yorno. Y ese Gimnasia, plagado de uruguayos como Guillermo Sanguinetti, Hugo Romeo Guerra y el DT, Gregorio Pérez, derrotaron a Estudiantes 1 a 0 con un tanto que movió la tierra.