Si hay algo que a Gimnasia y Esgrima de Jujuy le costaba en este duro Nacional B era ganar en casa pero la racha se revirtió. El Lobo venció por 2 a 1 a Villa Dálmine y logró la tercera victoria seguida en el 23 de agosto para ganar energías de cara a una temporada que sólo quedará para la estadística de los jujeños. El Viola no jugó bien pero descontó al final y le dio algún susto a su rival.
Después de unos primeros minutos imprecisos, el dueño de casa manejó el duelo en los pies de Alejandro Frezzotti y Nicolás Olmedo. La apertura del marcador fue para el local con un gran cabezazo de Luis Vila después de un córner ejecutado por Sanabria. Una chance más tuvieron los hombres del Norte Argentino pero Ramiro Maldonado no llegó a rematar por un buen corte defensivo. La visita no inquietó durante los cuarenta y cinco minutos iniciales y se conformó con el 1 a 0 en contra.
El complemento empezó con la primera ocasión de los muchachos de Campana: Ezequiel Cérica cabeceó desviado en el punto penal y se perdió el empate. El Lobo recuperó el dominio pero la falencia de no aprovechar la producción en el área rival volvió a predominar. Vila, Olmedo y Molina desperdiciaron tres posibilidades para aumentar la cuenta. Cuando la ventaja de un gol parecía insuficiente para los hinchas, el ingresado Ulises Virreyra calmó las aguas con un tanto aliviador tras un centro de Cristian Díaz. Los dirigidos por Fernando Gamboa siguieron fallando anotaciones en los pies de Cristian García y Maldonado (un remate en el palo). Sobre el final, Juan Manuel Mazzocchi descontó para darle suspenso a un encuentro que no lo merecía.
La alegría fue para Gimnasia y Esgrima de Jujuy en su propia casa. Ya es la tercera vez seguida que los jujeños mejoran la performance y sonríe en el 23 de agosto. Villa Dálmine sufrió sus propias limitaciones y el juego de su rival, más allá del descuento del epilogo el Viola estuvo lejos de su mejor rendimiento. La casa del Lobo está en orden.