El cero a cero en el 23 de agosto habla por sí solo. Gimnasia y Esgrima de Jujuy y San Martín de Tucumán protagonizaron un espantoso empate. Después de un primer tiempo para el olvido, el Lobo mejoró su rendimiento en el complemento y tal vez hizo más para llevarse los tres puntos. Por eso, el Santo festejó el punto y se acerca al objetivo de clasificar a la Copa Argentina.
La cuenta de la etapa inicial no sumariza situaciones de peligro en un arco ni en el otro. Los hombres de Diego Cagna se refugiaron en su campo y esperaron a un equipo local que en ningún momento de los primeros cuarenta y cinco minutos supieron cómo desactivar sus propias limitaciones para llegar al arco de Ignacio Arce. Hasta ahí un partido aburrido y mal jugado.
Gimnasia no se quedó con los brazos cruzados y -ayudado por el esquema defensivo de los tucumanos- buscó el triunfo a través de los intentos de Maki Salces (dos remates desde afuera del área), Alejandro Manchot (casi convierte de cabeza) y Alexis Blanco (no pudo conectar un centro de Leonardo Ferreyra). La efectividad no fue la virtud del Lobo y el negocio le cerró a los visitantes.
El punto fue más santo que jujeño y los planteos de ambos lo dejaron en claro. Gimnasia atacó e insistió en el segundo tiempo y no logró la puntería en sus situaciones de peligro mientras que San Martín se defendió todo el partido y sumó una unidad para soñar con el pasaje a la Copa.