Logró un ascenso y quedó en el corazón de todos. Sin distinción de camisetas, José Luis Sánchez estableció un vínculo mayúsculo con la gente de Banfield durante los cinco años que estuvo en el club del sur del Gran Buenos Aires. Y hoy, su gente que lo ama y lo recuerda, se da el placer de tenerlo eternizado en la platea techada del Florencio Sola.
En un trabajo de reparación de las tribunas, y a la espera del regreso del púbico a las canchas, el Taladro le rindió homenaje a uno de sus grandes ídolos. «Garrafa» y el número diez, quedó inmortalizado en butacas para que cada imagen del estadio vacío replique en este mediocampista de potrero, pícaro, dueño de un fútbol inexplicable.
El destino quiso que Sánchez, amado también en Deportivo Laferrere y El Porvenir, partiese a temprana edad en un accidente con su moto. Era el verano del 2006 cuando la noticia caló hondo en todo el país. Su despedida en los estadios fue sumamente respetuosa. Y así nacía también la estrella que año tras año fue cobrando mayor brillo por sus anécdotas, sus goles, y hasta incluso su película.
Banfield puso coqueta su casa de Peña y Arenales para recibir a sus fieles después de más de 500 días de ausencia. Y cuando se produzca el regreso de la gente para el Taladro, el sábado 9 de octubre ante River, la platea techada tendrá el nombre de José Luis Sánchez en butacas blancas contrastando con las verdes. Sin dudas, merecido homenaje para el inolvidable «Garrafa».