Los cuartos de final del Mundial de Rugby tuvieron un cruce sumamente esperado entre los Dragones y los Pumas. En un primer tiempo con ventaja para los británicos, lo llamativo del partido es que las dorsales de los europeos no aguantaban pegadas en la camiseta colorada.
Con el correr de los minutos, el Seleccionado de Gales empezó a ser noticia por aguantar los embates de Argentina cuando el score todavía estaba 0 a 0 en Marsella. Los números de sus jugadores, blancos sobre el colorado de la indumentaria, colgaban o se perdían sobre el verde césped.

Dan Biggar fue quien abrió la cuenta en suelo francés cuando se filtró por el centro de la escena y corrió para apoyar la guinda debajo de la hache. Luego no falló el penal, estiró la brecha, y el resultado se amplió más tarde cuando el propio jugador recibió una falta y eligió ir a los palos para el 10 a 0 parcial.
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