Ucrania fue mucho más en Cardiff, pero el tiro libre de Gareth Bale que Yarmolenko desvió a propia puerta fue suficiente para que Gales clasifique a la Copa del Mundo tras más de seis décadas de ausencia.
La Selección de Ucrania hizo el gasto, pero la de Gales el gol. Cardiff fue un festival de color en apoyo a los Dragones, matizado por una buena presencia de ucranianos, acompañando al equipo en este duelo postergado por razones de público conocimiento.
Ucrania fue arrolladora en varios pasajes de partido, pero Gales tuvo esa fortuna que también se necesita en instancias tan importantes. Wayne Hennessey, experimentado arquero de última temporada en Burnley, trabajó duro ante los intentos del rival, también toda su defensa que bloqueó con alma y corazón cada tiro largo.
Gales logró más con mucho menos, y en su primer tiro limpio a los tres postes. A diez minutos del descanso Gareth Bale lanzó el venenoso tiro libre que el capitán Andriy Yarmolenko cabeceó involuntariamente contra propia puerta.
La desventaja pinchó a Ucrania, que todas formas se recupero y lo siguió intentando, con Oleksandr Zinchenko como bandera ofensiva. Gales trabajó muy duro para sostener la diferencia y recién en el tramo final del partido pudo acercarse al segundo gol, pegó un tiro en el poste y Buschan le ahogó el grito a Bale.
Hennessey, figura de la lluviosa jornada, le atajó a Dovbyk una pelota que vale una clasificación Mundialista.
Era la noche de Gales y así lo fue, de la mano de Rob Page y con varios jugadores con importante recorrido en la elite llega a su primera Copa del Mundo en 64 años. Histórico para el fútbol del país, y también para la nación.
Gales había jugado la Copa del Mundo Suecia 1958, donde tras clasificarse en la primera fase fue eliminado en Cuartos de Final por Brasil, gracias al gol de un tal Pelé, que terminaría logrando su primer Mundial.