Llegó a la Academia a mediados de 2018 para sumarse a un proyecto que dio sus frutos. En su primera temporada en el elenco de Avellaneda no sólo salió campeón sino que sus grandes actuaciones lo pusieron en el pedestal de los ídolos. Gabriel Arias Arroyo, cumplió 100 partidos defendiendo el arco celeste y blanco, y fue homenajeado en el Cilindro la misma noche que volvió el público al estadio.
Su arribo generó expectativas y él se encargó de estar a la altura. El cuyano, nacido en la provincia de Neuquén, había tenido una buena performance en Defensa y Justicia así como también un importante pasó por Unión La Calera. Buscando un guardameta firme, algo que Racing no conseguía desde la despedida de Sebastián Saja y la pronta venta de Juan Musso a Italia, la dirigencia posó los ojos en un muchacho que ya pasaba los 30 años pero pedía pista hace tiempo.
Campeón de la Liga Profesional con aquél recordado equipo de Eduardo Coudet, hoy DT del Celta de Vigo en España, el arquero también se ganó un lugar en las convocatorias de La Roja. Más allá de algunos encuentros donde se le apuntó duramente, el trabajo que hizo en la Academia consolidándose como uno de los mejores guardavallas del fútbol sudamericano le valieron que del otro lado de la Cordillera de Los Andes siguieran teniéndolo en cuenta.
La misma noche en la que Arias recibió la plaqueta y la camiseta en homenaje a sus 100 partidos con Racing, lo llevó a darse una rápida ducha y a estar un pequeño rato en familia previo a subirse al avión que lo llevase al país trasandino. La Roja lo espera con los brazos abiertos para la triple fecha de eliminatorias donde los de Martín Lasarte deberán medirse con Perú, Paraguay, y Venezuela. Luego, sí, volverá al Cilindro y al club que se transformó en su hogar por más de un centenar de veces.