FÓRMULA 1: UNA HISTORIA DE BAR, PRIMERA PARTE

Desde finales de los 70 hasta el 2006, las tabacaleras tenían gran influencia en el ambiente de la máxima categoría desarrollando nexos, invirtiendo fuertemente e incluso a formar parte del nombre de los equipos. Pero tener el 100% del conjunto de una escudería sonaba impensado hasta mediados del año 1998, cuando la British American Tobacco decidió comprar Tyrrell y así formar parte de la Fórmula 1.

A finales de 1998, el empresario Craig Pollock ya contaba con el aval de su amigo y primer piloto dentro del equipo, un joven talentoso y reciente campeón del mundo con Williams, Jacques Villeneuve, aunque tendría que esperar hacia principios del año entrante para finiquitar el contrato del segundo, Ricardo Zonta (promesa brasileña y tester de Mclaren el año anterior).

De entrada, el equipo tuvo sus contratiempos ya que presentaba dos diseños de coche distintos, cosa que la FIA prohibía terminantemente, debiendo unir y reorganizar los modelos (uno en cada lado del auto) unidos por un ‘cierre-relampago’ en la parte frontal.

En cuanto a ese primer año a nivel competitivo, los resultados fueron desastrosos para un equipo que generó muchísimas expectativas desde lo invertido, pasando por el talento de su piloto principal e incluso de cómo no pasaba inadvertido el auto en la grilla, pero obteniendo un desilusionante último lugar en los campeonatos de constructores/pilotos, abandonando 20 de 32 pruebas con graves problemas de fiabilidad, ya sea tanto en el motor (el cual  ya tenía 2 años de existencia, solo fue renombrado) como en el chasis (rupturas de brazos de suspensión, alerones) haciendo repensar a toda la escudería de Brackley para los años subsiguientes la idea de cambiar de firma de motor.