Inter golpeó rápido y aunque manejó los tiempos dejó pasar situaciones insólitas para liquidar la serie. Fluminense siempre estuvo ahí, y con dos goles en los últimos diez minutos se metió en la segunda final de Libertadores de su historia.
Beira-Río fue un infierno colocado durante casi toda la noche, pero se terminó tiñendo de tricolor en el tramo final.
Apenas diez minutos necesitó el equipo de Chacho Coudet para quebrar la parid, gracias al tiro de esquina de Alan Patrick que Gabriel Mercado conectó contra el arco desprotegido por Fábio, que se tropezó en su salida.
Desde entonces Fluminense se hizo de la pelota y fue por la igualdad, sin embargo su búsqueda se frustró por la fiereza local, además de sus propias dificultades para darle cierre a las jugadas.
En el complemento aparecieron los espacios e Inter dejó pasar dos chances insólitas para liquidar la serie y abrazar la final, ambas con Enner Valencia.
Primero el ecuatoriano desvió de frente al arco otro gran servicio de Patrick, cabeceando afuera, más tarde se fue mano a mano, dominó perfecto en le ingreso al área y definió ancho, como si le corrieran los tres postes, de cara a Fábio.
Y cuando todo parecía direccionado a la clasificación de Inter, una gran asistencia sin tocar la pelota de Marcelo habilitó a Germán Cano, que soltó la pelota para que John Kennedy pise el área y defina con maestría sobre Rochet; René no llegó a despejar sobre la línea, aunque estuvo al borde.
Lo empataba Fluminense a nueve del final, y tras algunos minutos de deliberación VAR sobre su posición, legal.
Y a tres del final Germán Cano, el hombre de esta película, recibió la devolución de gentilezas de Kennedy, que la dejó correr, para definir a su gol número 12 en esta Libertadores.
Monumental Cano. Monumental Flu. Maravilloso triunfo global por 4 a 3 para ganar un lugar en la final del Maracaná, su Maracaná.
Segunda final para el conjunto carioca, que va por la gloria eterna. Espera por Palmeiras o Boca.