El Viola volvió a perder y claramente no debió hacerlo. De la misma manera que dejó puntos el sábado pasado ante el Inter, el conjunto de Florencia tropezó en el Artemio Franchi frente al Círculo Azul que cortó una racha de dos caídas al hilo. Los de Claudio Ranieri, sufriendo hasta el final, se llevaron tres puntos de oro para Génova tras un 2 a 1 que dejó mucho para rever más allá del golazo de Verre.
El gasto, las jugadas, y la mayor parte de las emociones le pertenecieron a la Fiorentina. La escuadra de la Toscana agotó todos los recursos para irse al descanso en ventaja pero fue la Sampdoria quien, sobre el epílogo del capítulo inicial, acabó logrando ello. En la complementaria pasó algo parecido e, incluso, en la última del partido, el palo derecho de Emil Audero le negó el empate a Federico Chiesa.
Más allá del gol en contra que casi se hizo Gaetano Castrovilli y alguna buena salvada de Bartlomiej Dragowski, los vestidos de púrpura fueron quienes animaron los 45 minutos iniciales. Lo tuvo Christian Kouamé tras una linda asistencia de Giácomo Bonaventura pero el marfileño se enredó con sus piernas y dilapidó una gran chances. Los de la Toscana siguieron probando con un tiro a colocar de Dusan Vlahovic que descolgó muy bien Audero de su ángulo superior derecho y, más tarde, Cristiano Biraghi le sacó astillas al travesaño con un lindo tiro libre.
Sin embargo, cuando el pleito parecía encaminarse al descanso sin goles, Federico Ceccherini manoteó de la camiseta a Fabio Quagliarella que cayó al suelo, vio como Piero Giacomelli sancionó el penal, y automáticamente se incorporó para ejecutarlo. El ex delantero del Torino sacó un misíl de su diestra, nada pudo hacer Dragowski, y la visita marchó a los camarines con una sonrisa inesperada.
Fiorentina aprovechó la complementaria por completo para arrinconar al rival y conseguir el empate. Chiesa hizo todo bien pero se la sacaron justo en el área chica, y el uruguayo, Martín Cáceres, probaba también un cabezazo que se iba apenas alto. Sampdoria, de contra tenía una oportunidad inmejorable pero el palo le negó el festejo a Antonio Candreva.
De tanto buscarlo, el dueño de casa alcanzó la parda a los 26 minutos de la segunda mitad. Nikola Milenkovic pateó desde afuera del área grande, la pelota parecía perderse por línea de fondo, pero al remate se interpuso su compatriota, Vlahovic, quien cara a cara con Audero no perdonó. Eso sí, la alegría le duró poco al Viola que se desdibujó y la pasó mal. A la media hora, el VAR le anuló un gol a Morten Thorsby por una mano previa de algún compañero. Pero el desahogo para los de Ranieri se dio un rato más tarde cuando Valerio Verre recibió un pelotazo largo, aprovechó a una defensa dormida, y definió con una vaselina exquisita en la noche de la Toscana para poner cifras definitivas.
Fiorentina, a contrarreloj tal como le sucedió en Milan y sin la inteligencia de su astro francés, Franck Ribéry, volvió a quedarse con las manos vacías en otro partido donde tal vez mereció algo. Ni siquiera la última de la contienda le jugó a su favor cuando el palo devolvió un remate cruzado de Chiesa. Recién allí respiró aliviado la Sampdoria que había perdido los dos partidos anteriores y, ahora, con el 2 a 1 en el Artemio Franchi, se llevó una victoria para oro para trabajar de otra manera en dos largas semanas genovesas.