Hace 60 años nacía en Rosario Marcelo Alberto Bielsa, futbolista que tras su corta y discreta carrera incursionó en la educación física para terminar convirtiéndose en uno de los directores técnicos contemporáneos más influyentes a nivel mundial. ¿Puede volvernos locos un tipo con la vitrina semivacía? Aquí más preguntas, y alguna que otra respuesta.
La discusión sobre calidad o cantidad es vieja y aburrida. Negar el valor del triunfo es imposible, mientras que el discurso de la victoria como única verdad suena a maniobra muy bien elaborada. Se juega para ganar, por reglamento, y la única conclusión limpia que podemos sacar tras tantos años de fútbol es que nadie logró en la historia el método para superar al rival en cada compromiso que se le presente.
Entonces el foco podría moverse a aquello que elegimos hacer para ganar, y en ese camino de búsqueda aparecen los conceptos. En el aprendizaje y perfeccionamiento las ideas se comparten y multiplican, incluso quizás lo que no se pueda plasmar con títulos deportivos sí pueda usarse para la vida.
Marcelo Bielsa ha realizado una carrera como entrenador particular, en equipos importantes pero sin demasiada resonancia a nivel mundial. En la Argentina dirigió al Newell´s de sus amores, sacándolo campeón dos veces, y también sumó una estrella con Vélez Sarfield, pudiendo dejar su huella tras los ciclos más exitosos de la historia del club de Liniers.
En México pasó por Atlás y América, sin conseguir títulos. Durante los cuatros años que Bielsa estuvo en el país Azteca realizó un trabajo importante de desarrollo en categorías juveniles, resultando jugadores como Rafael Márquez y Jared Borgetti por nombrar algunos. En octubre de 1998 Bielsa agarra la Selección Argentina de Fútbol, todavía superando la etapa postMaradoniana pero con el antecedente de una muy buena Copa del Mundo en Francia. Con el Loco el seleccionado se revolucionó y los futboleros disfrutamos de la mejor versión Albiceleste en los últimos veinte años, con un equipo vertical que superó a todos los imbatibles y se anotó los mejores registros históricos de nuestro conjunto nacional.
Corea Japón 2002 fue un dolor imposible de superar para todos. Un traspié tan notorio como increíble, que le costó a Bielsa la aceptación de muchísimos argentinos. ¿Cuántos entrenadores podrían hoy (o cuando usted quiera) seguir en su cargo tras semejante paliza? El Loco lo hizo, se quedó con el Oro Olímpico en 2004 (Único ítem que debía Argentina a nivel fútbol) y tras otra gran eliminatoria dejó el cargo argumentando asuntos personales.
Si en Argentina provocó una revolución, que queda para la Selección Chile. Allí Bielsa comenzó un camino de gloria sin precedentes para el fútbol trasandino, que concluyó recientemente con la obtención de su primer Copa América. La Roja de Bielsa trascendió al propio entrenador, aún sin tenerlo en el banco respetó siempre los sistemas tácticos.
En Europa Bielsa tuvo un breve debut entrenando al Espanyol de Barcelona, cargo que dejó para comandar la Selección Argentina. Su regreso al viejo continente fue tras la histórica participación de su Chile en Sudáfrica 2010, para hacerse cargo del glorioso Athletic Club de Bilbao. En el club Vasco Marcelo impuso su juego de forma casi inmediata devolviéndolo a las primeras planas, con la dura tarea de hacerle frente al todopoderoso Real Madrid y también al mejor Barcelona de la historia, cuyo técnico Guardiola jamás le ocultó admiración. En el Athletic Bielsa potenció jugadores que hoy brillan en las mega-potencias europeas (Como Javi Martínez o Llorente) y alcanzó dos finales que no logró conquistar. Sus seguidores jamás olvidaremos Old Trafford, un tres a dos en el mítico estadio ante el Manchester United que valió el pase a la final de la Europa League 2012.
Desde 2014 tomó las riendas del Olympique de Marsella, otro equipo revolucionado desde su llegada. Se mantuvo en las primeras posiciones durante toda la Liga pero no pudo hacerle fuerza al ultra millonario París Saint Germain, tampoco al reciente multi-campeón Olympique de Lyon.
Después de leer todo esto ¿Por qué uno decide adorar al Loco? Quizás por el legado que dejó en todos los clubes que pisó, promoviendo jugadores, iniciando mejoras infraestructurales, imponiendo un estilo de juego característico. Bielsa no es un entrenador que pasa y sigue, siempre deja una parte de sí en donde sea que le toque estar.
Por ahí los futboleros apreciamos un sistema de juego que propone trabajar las virtudes propias por sobre las del rival, que intenta ser ofensivo en cualquier circunstancia, que rompe los moldes de la táctica para que todo jugador sorprenda en el campo contrario. Los equipos de Bielsa juegan como si no hubiera imposibles, estrellas de primera línea, equipos históricos, ni ninguna de las cosas que damos por sentada en el fútbol actual.
Tal vez nos reconforte el hecho de lo riguroso que es Marcelo con sus dirigidos, exigiendo al máximo de las posibilidades para terminar puliendo los valores de cada jugador. Eso es lo que debe hacer un técnico, sacarle más brillo a los diamantes. Desde el otro lado, la mayoría de quienes fueron entrenados por Bielsa reconocen su capacidad y también su lado humano.
Ese lado humano que lo vuelve terrenal aun formando parte de un mundo de luces que parece inalcanzable. Sobrados documentos audiovisuales muestran a Bielsa cerca de sus jugadores desde un lado sensible, también junto a colaboradores y hasta hinchas.
Su facilidad de palabras a la hora de explicar sus procedimientos también atrapa. Muchos periodistas odian que los protagonistas hablen y expliquen más y mejor que ellos, allí también radica parte de la bronca mediática a Bielsa, reflejado por ejemplo en burlas a sus largas conferencias de prensa. Si te aburre escuchar hablar de fútbol, quizás no te guste tanto como pensás.
Finalmente hay algo romántico entorno a la figura del Loco, los equipos que dirige, la forma que viste, sus gestos a la hora de sentir el partido, el hermetismo que lleva con su vida privada. Un personaje salido de la literatura que pese a pertenecer al circuito de la élite profesional logra sin mucho esfuerzo diferenciarse, para que varios lo tomemos como propio.
Es muy difícil ser campeón, conseguir trofeos y medallas. Sin embargo estas siempre estarán materializadas en alguna vitrina para recordarnos lo grande que fuimos alguna vez.
Es mucho más difícil trascender sin un palmarés abultado, la grandeza de Bielsa no es palpable y allí radica el escepticismo de muchos. Yo quiero seguir soñando con el Loco, aunque sea por un ratito.
