Durante sus vacaciones, el argentino aprovechó para hablar con Caja Negra sobre su paso por la NBA, la selección y hasta hizo una reflexión sobre Luis Scola y Emanuel Ginóbili.
Durante muchos años, el nombre de Facu siempre estuvo vinculado a un posible arribo a la NBA, pero nunca se llegó a concretar. Tras la gran actuación del base en el Mundial de China, fue cuando más esperanzas hubo, pero esas ilusiones parecían esfumarse con la renovación con el Real Madrid. “Cuando firme el contrato con el Real Madrid de cinco años pensé ‘ya está, este es el contrato de mi vida, estoy en el mejor club FIBA del mundo, ya está’, pero meses después pensé ‘no me quiero retirar y saber que no lo intente, no quiero vivir con esa duda’. Junto con mi pareja y mi familia lo empecé a hablar, justo después de firmar, hasta que dije ‘bueno, vamos a intentarlo’. Quiero intentar cumplir un sueño, que antes era una fantasía”, comentó sobre su llegada a la mejor liga de básquet del mundo.
Para muchos jugadores, la NBA solo queda en un sueño, casi imposible de realizar. A pesar de que Argentina ha tenido varios jugadores en la liga norteamericana, todavía no termina de ser algo tan cercano para los nacionales. “La primera vez que me cayó la ficha fue cuando me puse la camiseta de entrenamiento, la vi y decía ‘Nuggets’, tenía el 7 y atrás veía mi apellido. En ese momento dije ‘soy yo, llegué’”, dijo Campazzo, a lo que agregó: “Mi primera imagen es del entrenador cuando me hizo seña y me dijo ‘Facu’, para que entre. Tenía nervios, ni me acuerdo como me fue, lo único que se es que corrí para todos lados, pero estaba nervioso. Fue una sensación rara porque no había gente al principio de la temporada, era a estadio vacío, parecía un entrenamiento, pero era increíble”.
Tras el Mundial de China y la gran progresión de varios jugadores argentinos en los últimos años, la selección llegó a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 con uno de los equipos candidatos. Muy lejos de esa afirmación, el elenco nacional no llegó a estar a la altura de las expectativas. “No tuvimos una preparación tan larga como tuvimos para China, y pecamos del resultado en el Mundial y no éramos el mismo equipo. Inconscientemente, te relajás un poco y a eso se suma que los rivales son mejores en los Juegos Olímpicos. Individualmente, somos mejores jugadores en comparación al Mundial, pero nos faltó ensamblar todo. Si bien tuvimos días para entrenar, nunca terminamos un entrenamiento diciendo ‘bien, hoy entrenamos bien’, cosa que si nos pasó en China. Nunca nos sentimos cómodos con nuestro juego, buscamos mucho anotar en los primeros segundos, y nos obsesionamos con eso y empezamos a jugar a una dinámica imposible de sostener”, explicó Campazzo.
Durante su paso por la selección argentina, Facu tuvo la oportunidad de compartir equipo con grandes estrellas del deporte nacional. Entre ellos, están Scola y Ginóbili, dos de los máximos referentes del básquet. “Ni en mis mejores sueños me imagine jugar con Manu, compartir tanto tiempo en la selección o tener una relación. Es un jugador que cambió el deporte argentino, no solo por su forma de jugar, también por su cabeza, su manera de pensar. Te enseñaba todo el tiempo, no necesitabas que te diga algo, solo con verlo haciendo una entrevista o trabajar ya te estaba enseñando algo. Siempre intente ser una esponja al lado de él”. En el caso de su relación con Scola, declaró: “Con Luis compartí más, de hecho, estábamos en la misma habitación. Es único, no va a haber otro como él. Ahora va a haber un antes y un después de su retiro en la selección. Me pasó lo mismo que con Manu, te enseña cosas constantemente y aparte te lo dice. No hace falta que te hable, pero cuando lo hacía te decía las cosas de frente y al hueso. Siempre te empuja a ser mejor, si ve algo en vos y estas en la misma sintonía, te va a dar hasta lo que no tiene. Terminó los Juegos Olímpicos y al otro día quería ir al gimnasio, se acababa de retirar de la selección e igual se iba al gimnasio”.
Una de las grandes cualidades que se le puede destacar a Manu y a Luifa, es la profesionalidad y la constante busca de la mejoría, tanto personal como de sus compañeros. Cuando Facu llegó a la selección, no estaba en su mejor momento a nivel físico y los referentes se lo hicieron saber. “Manu me dijo ‘nunca vi un juvenil con panza’, fue duro, al hueso. Yo en ese momento tenía 22 y vivís en una inconciencia, no es que no te importa nada, pero pensás que ya vas a tener tiempo de mejorar. Luis también me habló sobre ser un profesional y que te tenes que cuidar. Hubo un momento donde dije ‘basta’, yo jugaba en el Murcia y quería volver al Real Madrid. En ese momento me dolió, cambie un poco, pero me costaba mantenerlo en la temporada”.
