A Excursionistas le «robaron» la chance de jugar el clásico de barrio en su estadio, lo mandaron a Floresta y a puertas cerradas. A la mayoría de los periodistas le «afanaron» la posibilidad de hacer su trabajo dentro de la cancha como corresponde. No es una novela pero tranquilamente podría ser «Poliladron». Una «serie» que trata sobre el accionar de la policía y el organismo de seguridad de la Ciudad de Buenos Aires que privan a los protagonistas y al cuarto de poder de sus derechos. El empate por 1 a 1 en el estadio de All Boys será anecdótico: lo ganaba el Verde en el primer tiempo y lo empató el Dragón en el complemento. Uno ya estaba clasificado al Reducido de la B Metro y el otro, descendido a la Primera C.
Los pocos afortunados del Bajo Belgrano que ingresaron al Islas Malvinas se ilusionaron en los cuarenta y cinco minutos iniciales con la aparición de Juan Semería por la izquierda y la definición de Gonzalo Vivanco en el área chica. Inesperado. Ganaba el último de las dos tablas (posiciones y descenso) a uno de los encumbrados en la categoría.
La igualdad llegó en el segundo tiempo aunque recién a los 30 minutos con una escapada de Cristian Podestá que definió casi sin ángulo para el 1 a 1. Los sueños de -al menos- triunfar en el clásico se desmoronaron para el Villero aunque le impidieron al rival de toda la vida escalar posiciones en el Reducido.
La pelota rodó igual. Excursio y Defe quedaron a mano en la cancha de All Boys. Una película que duró una semana y que se realizó como quisieron la seguridad de la Ciudad y la policía sacando a un equipo de su casa y privando el ingreso al escenario a los periodistas. El fútbol no cambiará jamás si se toman este tipo de decisiones.