Esta semana se decidirán quienes serán los conjuntos que competirán por la próxima Supercopa de Europa, que se ha de disputar el 24 de septiembre en el Puskás Aréna de Budapest.
En la capital húngara medirán sus fuerzas, por un lado, el Sevilla o el Inter de Milán, como representante de la Liga Europa y, por otro, el Paris Saint Germain o el Bayern de Múnich, como campeón de la Liga de Campeones.
Este partido toma especial trascendencia ya que además de otorgar un título continental, servirá, según ha manifestado la UEFA, como prueba piloto de la vuelta del público a los estadios, en competiciones organizadas por el organismo rector del balompié europeo.
A principios del próximo mes se disputarán las dos primeras fechas de la Liga de las Naciones, todavía sin público, pero la cita en el país magiar (relativamente poco golpeado por la pandemia) se antoja el escenario ideal para autorizar que una pequeña parte del aforo sea ocupada por aficionados.