En el día de la primavera tanto los arqueros de uno y otro bando regalaron un error por lado para que el Verde puntano y el Funebrero igualen con goles. Ciudad Evita fue el escenario de un lindo encuentro, de ida y vuelta, en el que los de Sebastián Rambert le perdonaron la vida a los de Walter Coyette y, con el empate 1 a 1, ninguno de los dos se fue completamente satisfecho.
Apático fue el primer tiempo en el que todo parecía que Estudiantes de San Luis y Chacarita Juniors se irían al descanso con el marcador cerrado. En el arranque lo tuvo Germán Ré de cabeza pero la justa reacción de Valentín Brasca le negó la conquista al ex Newell´s Old Boys de Rosario. Después Luis Olivera Moreira le sacó en la linea el grito a Maximiliano Casa y a partir de ahí la visita empezó a desinflarse. Sin juego, le cedió el terreno y la pelota al local que avanzaba pero no lastimaba.
Caminaban ambos hacia el 0 a 0 cuando a los 40 minutos de la etapa inicial, Agustín Curima tomó una pelota en la zona media. Roberto Moreira Aldana le marcaba el pase para encarar hacia el arco pero el volante levantó la vista, vio adelantado a Pedro Fernández y decidió probar. El guardameta del Funebrero intentó reaccionar y, de haberlo logrado, hubiese llegado a evitar el tanto. Pero no, se trabó, se patinó y vio con el esférico ingresó manso dentro su valla para que el Verde se vaya a los camarines ganando por la mínima diferencia.
Coyette adelantó sus línes para la segunda mitad y dejó desordenado el fondo. A matar o morir como se suele decir en la jerga futbolística fue Chacarita Juniors que sufrió demasiado y terminó cosechando un punto de oro gracias a los continuos goles que erró Estudiantes de San Luis.
A los 8 minutos de la complementaria Fernández salvó con sus pies un disparo a quemarropa de Gabriel Chironi. Iban 12 cuando Ré logró desviar con su cuerpo un interesante disparo de Alfredo Roldán. Justamente este último, al cuarto de hora de la segunda parte, buscó convertir el segundo con un tiro a colocar que se fue muy cerca del palo izquierdo de la valla Tricolor. Y a partir de ese entonces el Funebrero entendió que si no pegaba rápido, lo noqueaban en cualquier momento. Entonces primero Jonathan Rodríguez se perdió increíblemente el empate abajo del arco y, después, sí llegó el tanto para el elenco del «Gato». Porque así como había fallado el arquero visitante, en esa misma valla salió mal Brasca y le cedió todo el arco a Rodrigo Salinas que marcó el 1 a 1 a los 31 minutos.
Ambos guardametas se reivindicaron con salvadas claves para no perder la contienda ya que Brasca, sobre el final, le sacó un terrible zapatazo a Casa que hubiese depositado a los de San Martín en lo más alto del torneo. Pero en primavera, flor de error cometieron ambos encargados de evitar los tantos para que Estudiantes de San Luis y Chacarita terminen igualados 1 a 1.