Mauricio Pellegrino se estrenó como entrenador de Vélez en el doble amistoso que su equipo derrotó por la mínima a Estudiantes en 1 y 57. Cristian Tarragona fue el autor en el primero mientras que Facundo Cáseres lo hizo en el segundo.
Momento de volver a la acción para los equipos del fútbol argentino. En 1 y 57, Estudiantes y Vélez se veían las caras para disputar dos amistoso con la intención de comenzar a sumar minutos de fútbol de cara a la reanudación del torneo local.
En primer turno, el 11 que representó a los dueños de casa estuvo compuesto por: Andújar; Godoy, Guzmán, Fuentes, Pasquini; Ayala, Mascherano, Gómez, Rodríguez; González y Díaz. La visita, por su lado, alineó con: Domínguez; Guidara, Amor, Abram, Ortega; Enrique, Galdames, Almada; Mainero, Tarragona y Janson.
Apenas seis minutos después de iniciado el compromiso, el Fortín conseguiría ponerse al frente en el marcador con un cabezazo de Mainero para que Tarragona la empuje dentro del área chica y establezca el 0-1.
Desde entonces, los dirigidos por Leandro Desabato buscaron llegar al empate pero carecieron de ideas a la hora de la finalización, generando apenas dos disparos que pasarían anchos. El cotejo debió suspenderse a los 16 de la complementaria por un choque entre Mainero y Enrique, provocando la retirada en ambulancia del cordobés.
En segundo turno, Estudiantes dispuso una formación integrada por: González; Mura, Bazzana, Squadrone, Erquiaga; Díaz, Ayala, García, Sarmiento; Cauteruccio y Federico González. Vélez, por su parte, salió con: Dominguez; De la Fuente, Gianetti, Fernández, Cavenagh; Pittón, Cáseres, Álvarez, Bouzat; Lucero y Orellano.
Durante el primer tiempo, el dominio correspondió a los de Liniers. Ricardo Álvarez fue uno de los puntos altos en el elenco de Pellegrino, pudiendo haber abierto la cuenta en un tiro libre que pasaría apenas a centímetros del palo.
En el complemento, la historia continuaba de la misma manera y, sobre los 21 minutos, los visitantes conseguirían darle justeza al marcador: Cavenagh realizó una estupenda maniobra por izquierda que terminó con centro bajo para la aparición goleadora de Cáseres, definiendo contra un palo y generando la única emoción del segundo encuentro.