Los Periquitos se impusieron como local, consumaron su segunda victoria al hilo y, lentamente, se despegan de la zona roja. Mallorca, sin grises, gana en casa y pierde de visita.
El nombre de Martin Braithwaite se repetirá en las crónicas deportivas tras su determinante actuación en la victoria de Espanyol sobre Mallorca.
El delantero rompió el cero apenas pasando los veinte minutos y tras un claro error en la salida de Rajkovic. El golero dejó la pelota corta y Vidal la robó, pisó el área y tocó al centro para que Braithwaite empuje al 1-0.
Mallorca acusó recibo y lo empató antes del complemento gracias al golazo de otro delantero de cuidado. Vedat Muriqi, siempre lúcido, metió un espectacular zurdazo desde la medialuna que dejó sin opciones a Pacheco.
Espanyol se hizo cargo de las urgencias, salió a buscarlo y encontró rápidamente con otra recuperación en tres cuartos de cancha. Braithwaite recibió solo, habilitado, sobre vértice derecho del área y cruzó el remate a su doblete.
Esta vez Mallorca tardó en reaccionar, y apenas se acercó con peligro en el tramo final. Pero fue más empuje que otra cosa.
Ganó bien Espanyol en el mejor momento de su temporada, hilvanando nuevamente victorias y con cuatro triunfos en sus últimas siete presentaciones. Pero no puede descuidarse, ya que todo está muy apretado en la zona baja de La Liga. Mallorca no puede romper con su patrón y lleva 11 partidos sin empates. Ganó los últimos cinco que jugó como local y perdió los últimos cinco que disputó como visitante. Y sigue ahí, al borde de los puestos europeos.