
La Roja comenzó con una gran goleada y bajo la batuta de Luis Enrique que encima empleó un novedoso sistema de comunicación propia (stream en Twitch) fue que la ilusión tenía sustento pero el paso de los partidos erosionó la idea al punto que fue solo pasarse la pelota sin remates francos al arco. Se despidió ante Marruecos por los octavos en una definición insólita.
Luis Enrique decidió y buscó imponer un cambio en la comunicación. A la conferencia de prensa impuesta por el organizador, el le agregó una herramienta propia en total auge hoy en día. Twitch. La plataforma de streaming fue la eligida por el entrenador para hablar durante la competencia. Esa decisión levantó mucha polémica ya que podían verlo como una distracción. Rusia 2018 fue una prueba que, como en esta ocasión, venía todo viento en popa pero a poco de unas semanas del arranque se provocó un sismo. Julen Lopetegui, el técnico, había firmado un pre-contrato con el Real Madrid para asumir post Mundial. Se desató un terremoto dónde el presidente de la RFEF, Luis Rubiales, terminó despidiendo al míster a un día del arranque. Asumió Fernando Hierro que sobrellevó el proceso con dos empates y un triunfo en el grupo. Terminó primero en su zona y se encontró con el anfitrión que en tanda de penales lo venció por 4-3 tras igualar 1-1 en el tiempo regular. La llegada del ex Barcelona dividió ánimos. La lista final, con ausentes de peso como Sergio Ramos, Thiago Alcantara o Borja Iglesias, también profundizó la grieta. Pero en la primera función mostró fútbol total. La polémica del falso 9 (Asensio ocupó la zona) y los jovencitos como Gavi y Pedri siendo estelares. España sometió a una débil Costa Rica a puro gol. Luego de esa primera jornada acaparó la atención de todos. En la próxima parada estaba Alemania, herida y al borde del KO. España siguió con el Tiki Taka y dominó de buena manera a los teutones. El gol de Álvaro Morata confirmaba eso y la Roja sacaba chapa de serio candidato. Pero tras el gol sobrevino un relajamiento o bajón muy pronunciado. Perdió frescura. Cedió terreno y si bien acumuló pases pero improductivos. Mostró alguna duda atrás con su arquero Unai Simón con la pelota en los pies. Se le vino Alemania y le empató por obra y gracia de Füllkrug. Había zafado antes porque ni Musiala o Leroy Sané fallaron. No pudo sellar el pase a octavos aunque Japón era el próximo. Volver al libreto. Y lo hizo pero sin la profundidad del primero. Abrió con Morata otra vez, jamás se entendió que no sea titular, pero los de Moriyasu lo dieron vuelta con el polémico gol del 2-1 (parecía que la pelotata se había ido toda) para no solo perder el liderazgo sino ver comprometido su chance de pasar cuando los Ticos vencían parcialmente a Alemania… También se pudo pensar en una especulación de evitar a Brasil en cuartos aunque al filo. Marruecos, la gran sorpresa del grupo F, era el rival. Con varios componentes de la Liga Santander como el arquero Bono o En-Nesyri se dispuso el conjunto africano a hacer historia. Otra vez manejó la bola pero no tuvo llegadas de riesgo contra el arquero sevillano. Marruecos estuvo más cerca y entre los 120 minutos no se sacaron ventajas. Era el segundo enfrentamiento de octavos que derivaba en penales. La serie la arrancó Marruecos con gol. Para la Roja fueron una pesadilla las ejecuciones. Sin fuerza como sacando el compromiso de encima. Los remates deficientes de Pablo Sarabia, Carlos Soler y Sergio Busquets. Hakimi definió la serie a lo panenka. España eliminada.
La ilusión grande que tenía de dar la nota con un equipo joven. Luis Enrique quiso hacer una revolución en ser la figura del ciclo. Liberar de presión a los jugadores que entre tanta calma acaso no acusaron recibo de que estaban disputando el torneo más importante de todos. Le faltaron cabecillas de peso y terminó enredado en indefiniciones sin tirar a puerta como se dice en tierras españolas. El KO fue durísimo y se llevó puesto al técnico que terminó defraudando. Los jugadores declararon convencidos de que es la forma pero en el campo, dónde vale todo, no pareció así.