Hasta la celebración en enero de este mismo año, del torneo en Arabia Saudí, en el que además del campeón de Liga (Barcelona) y el campeón de la Copa del Rey (Valencia), participaron Atlético de Madrid y Real Madrid, muchos han sido los cambios que han afectado a la tercera competición española, la Supercopa.
Su comienzo, en plena posguerra española, sigue envuelto en la controversia al no considerarse oficial la Copa de Campeones conquistada por el Atlético de Madrid (campeón de Liga en la campaña 39-40) ante el Español, que alzó la primera Copa del Generalísimo. Un lustro después se reactivó el proyecto con un torneo que también es considerado amistoso: la Copa de Oro Argentina, surgida por iniciativa del cónsul argentino, en la capital catalana y en la que el Barcelona se impuso al Athletic de Bilbao.
Poco después, en la campaña 1947-48, por intermedio del embajador argentino en España, Pedro Radío, se empezó a disputar la Copa Eva Duarte enfrentando al campeón de Liga (el Valencia) y al campeón de Copa (el Real Madrid) de la temporada anterior. El trofeo fue llevado a España por la propia Evita durante su visita oficial en junio de 1947. En las cinco finales disputadas tuvo otros tantos campeones (en este orden): Real Madrid, Barcelona, Valencia, Athletic de Bilbao y Atlético de Madrid.
En los años 1952 y 1953 los azulgranas son considerados automáticamente campeones tras sendos dobletes (quedándose con el trofeo en propiedad). Pero, como la muerte de Eva Duarte se produjo el 26 de julio de 1952, son muchos los que opinan que si bien el título de ese año debe sumarse a las vitrinas de los culés (a pesar de no haberse disputado partido alguno por el título), no así el de la temporada siguiente. La polémica está servida y mientras los blaugranas y los leones incluyen sus títulos en su palmarés, los dos elencos de Madrid y los ches los omiten.
Para arrojar un poco de luz sobre este asunto está el Centro de Investigaciones de Historia y Estadística del Fútbol Español, miembro oficial de la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol, que afirma que esta competición debe ser considerada oficial y el palmarés del club barcelonés refleja correctamente esos tres trofeos.
Curiosamente, hubo que esperar 30 años desde la muerte de Evita a que se volviera a disputar un título entre los campeones de las dos principales competiciones españolas. Sin embargo, desde que entró en vigor la denominación de Supercopa de España, quedó aparcada la convulsa historia del trofeo que fue su precursor.