El Ejército de Tartán fue de menor a mayor en estas eliminatorias camino a Rusia 2018 y quedó a un paso de clasificar al repechaje para pelear por una plaza en el Mundial próximo a disputarse. En Glasgow, y por la anteúltima fecha, derrotó al ex combinado checoslovaco que deberá esperar una serie de resultados si es que quiere volver a ocupar el segundo lugar del grupo.
Eslovaquia no quería perder su lugar de privilegio y sabía que ganando en el Reino Unido tenía muchísimas chances de asegurarse un lugar en la repesca. De hecho, los dirigidos por Ján Kozák, disfrutaban que una de sus figuras como Marek Hamsik jugaba su partido número cien defendiendo la pilcha de su país. Pero no fue la noche esperada para los visitante que rápidamente se quedaron con un hombre de menos y, encima, tropezaron con Escocia producto de un gol en contra cuando el partido se acababa.
Dominaron los de Gordon Strachan. El árbitro serbio, Milorad Mazic, no le dio un clarísimo penal al dueño de casa tras un empujón de Robert Mak sobre Kieran Tierney. Sin embargo el castigo para el ex hombre del Manchester City que se salvó de ser sancionado en esa infracción, llegó minutos más tarde. Inentendiblemente le pegó una patada de atrás a James Forrest y vio la amarilla cuando iban 16 minutos pero, lo más llamativo fue que a los 23 se zambulló en pleana área grande rival. El colegiado, cansado, le mostró una nueva cartulina y lo mandó a los camarines.
Escocia, con un hombre de más, se encargó de tocar su mejor música. Martin Dúbravka, arquero de Eslovaquia, brilló al descolgar un cabezazo en el rectángulo menor, al salvar un remate esquinado de Leigh Griffiths y otro muy potente que le dobló las manos pero acabó en el tiro de esquina.
Cuando promediaba la complementaria, el Ejército de Tartán tuvo quizás la más clara de la noche con un remate de Chris Martin que se estrelló en el travesaño. Los ex checoslovacos directamente ni merodeaban el área de Craig Gordon y parecían conformarse con el empate que los seguía dejando en la segunda colocación. Griffiths tuvo un tiro libre mágico pero otra vez el larguero se lo negó a los de Strachan. Y finalmente, después de tanto buscarlo, llegó el agónico tanto del triunfo.
El reloj marcaba que al cotejo le faltaba un minuto para que se cumpliera el tiempo reglamentario cuando Ikechi Anya envió el enésimo centro sobre el área eslovaca. Y antes que llegase a empujarla James Morrison, se interceptó el capitán visitante, Martin Skrtel, para mandarla al fondo de su propio arco.
Eslovaquia estuvo muy cerca de llevarse un punto de Glasgow pero hubiese sido completamente injusto. Escocia, en el último suspiro ganó 1 a 0, estiró su invicto a cinco juegos y de a poco el castillo de ilusiones para viajar a Rusia 2018 se sigue construyendo. Falta la cúpula y verán si el domingo podrán ponerla en Eslovenia para alcanzar un repechaje que los deje al borde de abrir las puertas camino a otro Mundial.