Por Ariel Rotbard – @ArielRotbard
En el mundo del Fútbol son innumerables los casos de jugadores que generaron una gran expectativa al llegar a un club pero luego terminaron decepcionando a los aficionados de sus equipos.
En algunos casos se trataron de apariciones explosivas y en otras de rutilantes y millonarias contrataciones, pero en todos ellos el denominador común fue un fiasco en el rendimiento de futbolistas que tuvieron su minuto de fama y que después sus actuaciones resultaron muy por debajo de lo esperado.
En 1977 Racing había concretado lo que hasta ese entonces era la compra más importante del mercado interno del Fútbol Argentino con la contratación de Julio Ricardo Villa, quien llegaba desde Atlético Tucumán. Su rendimiento en la Academia fue tan pobre como la del resto de sus compañeros en unos de los tantos tristes torneos del equipo de Avellaneda de esos tiempos.
A pesar de esa mala experiencia, la posterior carrera de Villa fue muy buena con un glorioso paso por el Fútbol Inglés llegando a ser ídolo de la hinchada del Tottenham junto a su compatriota Osvaldo Ardiles. Además Julio Ricardo ostenta en su palmarés ser uno de los pocos jugadores que lograron levantar la Copa del Mundo en 1978 con la camiseta de la Selección Nacional.
Otra contratación que hizo mucho ruido en su momento fue la de Christian Fabbiani a River. Su rendimiento fue pobre en los campos de juego y muy participativo en las revistas del corazón y en los medios de comunicación.
La carrera del “Ogro” fue en camino descendente, deambulando por distintos clubes hasta finalizar recientemente su carrera en el Deportivo Merlo en la Primera C.
En el ámbito internacional encontramos el caso de Nicolas Anelka, que en 1999 fue sensación con su pase desde el Arsenal hacia el Real Madrid, el cual se constiutuyó en su momento como la transferencia récord del fútbol Mundial con el pago de 35 millones de Euros, cifra astronómica e inédita respecto a los números que se manejaban en ese entonces.
Su paso por el club Merengue fue discreta y solo duro un año, la carrera del francés prosiguió en diversos clubes de renombre como Liverpool y Manchester City, entre otros, pero jamás llegó a tener un rendimiento acorde a los números extraordinarios que se habían pagado por su pase.
En algunas ocasiones las decepciones no venían de llamativas transferencias, sino de jugadores que irrumpían con mucha fuerza de la cantera de algún club pero que luego no lograban mantener ese envión inicial. En este caso podríamos encuadrar a Adrián “Escobillón” Guillermo, quien a fines de los 90 debutó en Boca y enseguida fue una sensación. Lamentablemente su estrella se fue desinflando muy pronto para terminar deambulando por diferentes equipos del interior, exterior y del ascenso.
En este rubro también podríamos incluir, entre muchos otros, a Patricio “Patito” Rodríguez en Independiente y Hernán Peirone en San Lorenzo, recordado por hacerle un Hatt-Trick a Boca en 2005.
Una de las grandes, quizás la mayor frustración del Fútbol Argentino, sea el caso de Claudio Borghi. Probablemente la suya había sido la aparición más grande de nuestro fútbol desde la irrupción de Maradona en lo que a calidad técnica se refiere.
El “Bichi” tenía todas las fichas para convertirse en una estrella mundial. Tuvo muy pronto su consagración personal tras el enorme partido que jugó para su Argentinos Juniors en la Final de la Intercontinental 1985 frente a la poderosa Juventus de Platini. Sin embargo, a partir de su traspaso al Milan, primero fue cedido a préstamo al Como y luego su carrera comenzó un declive que lo llevo a jugar por innumerables equipos.
Solo pareció encontrar su lugar en el mundo cuando llegó a Chile. Allí recaló en diferentes equipos y fue donde inició su carrera de DT con algunas buenas experiencias que lo terminaron de llevar a calzarse el buzo de entrenador de la Albirroja.
Probablemente podríamos también encuadrar dentro de la palabra decepción, el efímero paso de Diego Maradona por Newells en 1993. A pesar de toda la revolución originada en una ciudad archifutbolera como Rosario el paso del más grande futbolista de todos los tiempos fue demasiado breve.
Solo jugo dos amistosos (Uno fue el debut contra Emelec en el cual hizo su único gol con la camiseta leprosa) y 5 partidos oficiales. Aunque el hincha Rojinegro le mostró todo su cariño en su vuelta al Parque Independencia, en su reciente visita como DT de Gimnasia, el paso del Diego como futbolista dejó un sabor bastante agridulce.
El fútbol nos seguirá dando todo tipo de situaciones en las cuales a veces alguien puede estar bien arriba y otras tantas tropezar y rodar hacia abajo. Como la vida misma.