Croacia logró una victoria con tintes épicos ante Rusia, que jugó todas sus fichas a defender y terminó relegado a la repesca. La Vatreni rompió el cerco ruso con un autogol a ocho minutos del cierre y bajo un diluvio.
El primer mano a mano de la jornada de Eliminatorias Europeas tuvo acción en Split, Croacia, allí donde el local estaba obligado a ganar para arrebatarle a los Osos Tricolores el primer puesto.
Rusia necesitaba al menos empatar para clasificarse directamente a la Copa del Mundo y allí puso todas sus fichas. El conjunto de Valeri Karpin no dudó en cerrar filas y ceder protagonismo, eligió recibir peligro, atacar muy poco, y el resultado justificó sus formas durante buena parte del partido.
Croacia hizo el gasto, tuvo las pelota, las oportunidades pero le costó mucho imprimir las notables diferencias en el marcador, allí donde Rusia resistía el cero con mucho ímpetu.
El diluvio que cayó sobre el estadio condicionó el normal desarrollo del encuentro. La cancha soportó lo que pudo y la pelota que no alcanzaba a rodar aportó condimentos épicos a lo que sería la clasificación Vatreni.
Croacia no encontraba como romper el cerrojo, hasta que en uno de sus tanto centros Borna Sosa atinó el servicio que sobró a todos y encontró el insólito autogol de Fedor Kudryashov; el defensor intentó sacar por línea de fondo pero la metió ajustada entre Safonov y su poste.
A ocho del cierre encontró Croacia el gol de la clasificación al Mundial. La Vatreni estará en Qatar, tercera Copa Mundial consecutiva y sexta de su historia.