En 1938 se produjo el «Anschluss», la anexión por parte del Tercer Reich de Austria. En el terreno balompédico esto tuvo un efecto inmediato que fue, la participación de los seis principales cuadros del país alpino en el torneo germano. Entre ellos destacaba el Rapid de Viena. En esa época la competencia teutona estaba dividida en campeonatos regionales (Gauligas), saliendo de los vencedores de ellos los contendientes por el título nacional.
En 1939 el Admira de Viena se plantó en la final ante el Schalke 04, el gran dominador de la época, cayendo derrotado por 9 tantos a 0. Pero no hubo que esperar mucho para que surgiera la posibilidad de la revancha para un plantel vienés. En 1941, el estadio Olímpico de Berlín asistió a una histórica final entre el gran conjunto de la cuenca del Ruhr y el Rapid vienés. Tras un 3-0 con el que se distanció en el marcador el elenco de Gelsenkirchen, los de la orilla del Danubio dieron una respuesta fulminante con cuatro goles en apenas diez minutos (tres de ellos obra de Franz Binder). Todo ello ante el estupor de alrededor de cien mil almas que presenciaron el evento en directo.
En 1945, poco antes del final de la Segunda Guerra Mundial, se dio por finalizada la participación de escuadras austriacas, a través de la Gauliga Ostmark, en el principal torneo alemán. Quedó para la posteridad la hazaña del mítico Rapid de Viena que además de dominar el palmarés liguero en su territorio con 32 conquistas, aprovechó un triste episodio histórico para escribir una de las páginas más bellas de su dilatada trayectoria.