«Los jugadores de Boca rompieron cosas en el vestuario, es una irresponsabilidad lo que hicieron» afirmó en conferencia de prensa el presidente del Ciclón, Horacio Arreceygor. La mala semana del Xeneize con la eliminación de la Copa Libertadores, la salida de su entrenador, y la presente derrota en el clásico, culminó de la peor manera.
Las cosas no andan bien en el mundo Azul y Oro. Lo que uno viejo dirigente del fútbol argentino afirmó eternamente que todo depende de la pelota se hizo realidad en la ribera. Si pegaba en el palo y entraba, figurativmente, sería un clasificado a cuartos de final del certamen continental y la gente estaría ilusionada con lograr la famosa «séptima» para sus vitrinas. Pero no, la bocha dio en el parante y salió.
Fuera de la Libertadores, el caos continuó cuando echaron a Sebastián Battaglia como director técnico y siguió en el momento en que Hugo Benjamín Ibarra borró de la titularidad a Carlos Izquierdoz. El 1 a 0 parcial en el Nuevo Gasómetro dejó en claro que no hay un buen feeling entre el interinato y los jugadores. Por algo, también, Marcos Rojo escogió celebrar con el «Cali».
Más allá de eso, los problemas siguieron cuando al retirarse del Pedro Bidegain, la dirigencia de San Lorenzo de Almagro se encontró con el vestuario en un estado calamitoso. Puertas rotas, carteles perforados, y nada de limpieza como debería acontencer en todos los camarines del fútbol a nivel mundial.