Un 25 de octubre pero del año 1982, cuando restaban poco menos de cuatro años para la realización de una nueva Copa del Mundo, Colombia sorprendía al rechazar ser organizador de la edición 1986. ¿La razón? Creían que las demandas de la FIFA eran excesivas.
El comienzo de esta historia tiene su origen en el año 1973. El presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Alfonso Senior Quevedo, deseaba que su país acogiera una Copa del Mundo. Así, junto a su par brasileño, Joao Havelange, lograron convencer al mandamás de la FIFA, Stanley Rous para designar al país cafetero como sede de 1986.
El siguiente capítulo se desarrolla en 1982. En aquel entonces, durante la Copa del Mundo de España 1982, se realizaban promociones y publicidades que invitaban a los espectadores a la próxima edición, la de Colombia. Sin embargo, pocos meses después, esta idea quedaría derrumbada.

La FIFA no estaba del todo segura respecto a la realización de ese Mundial en suelo cafetero debido a los problemas económicos que atravesaba el continente sudamericano. Por ello, desde la asociación madre del fútbol enviaron una serie de requisitos que Colombia debía cumplir tales como tener una docena de estadios con capacidad para 40.000 personas, otros dos para 60.000 y dos más para 80.000. A su vez, nuevos hoteles y carreteras debían de realizarse, implicando un gasto multimillonario para el anfitrión.
Es por eso que el presidente del entonces, Belisario Bentancur, tomó la decisión de darse de baja, aludiendo que ese dineral podría ser destinado para la construcción de nuevas escuelas, hospitales y carreteras por todo el suelo colombiano.
Y el 25 de octubre de 1982, realizó un anuncio en televisión donde expresó: “Anuncio a mis compatriotas que el Mundial de Fútbol de 1986 no se hará en Colombia. No se cumplió la regla de oro, consistente en que el Mundial debería servir a Colombia y no Colombia a la multinacional del Mundial. Aquí tenemos otras cosas que hacer, y no hay siquiera tiempo para atender las extravagancias de la FIFA y sus socios”.
Así, México sería quien termine recibiendo la máxima cita del fútbol donde los nuestros, con Diego Armando Maradona a la cabeza, terminarían alzándose con el trofeo de campeones de la Copa del Mundo.