New Orleans se aprovechó del pésimo presente de San Antonio para hacerse de su cuarta victoria consecutiva. En el AT&T Center, los Pelicans destuyeron por 146-110 a los Spurs bajo una gran labor colectiva que tuvo como figura a CJ McCollum con 29 puntos e incluyó a siete jugadores en doble dígito de anotación.
En una noche emotiva donde se retiró la camiseta con la número 9, usada tantos años por Tony Parker en los momentos más felices de San Antonio, los Spurs vivieron otra jornada de terror que los lleva a rememorar aquellas dulces épocas y no este horrendo presente.
Los dirigidos por Gregg Popovich, los de peor registro en el Oeste con 4 victorias y 21 caídas, sufrieron una nueva derrota a manos de New Orleans, equipo en levantada que con su cuarto triunfo en fila consigue trepar hasta la séptima colocación, estableciéndose en puestos de Play-In.
Tras un comienzo esperanzador para los locales a cargo de algunas anotaciones de Victor Wembeyama (17 puntos y 13 rebtoes), el Rookie de mejor actualidad, rápidamente el liderazgo pasó a mano de los Pelicans para hacerse de una cómoda ventaja que los guió a una cantada victoria.
CJ McCollum (29) y Brandom Ingram (26) eran los que más lastimaban en el aro rival perfectamente acompañados por Zion Williamson (15), Jonás Valanciunas (15 y 15 rebotes), José Alvarado (16), Trey Murphy III (14) y Naji Marshall (11) para que, a fuerza de un gran juego colectivo, los dirigidos por Willie Green se hagan de la monstruosa cifra de 146 puntos en el marcador.
New Orleans jamás le dio vida a los Spurs, llegando a sacar una máxima distancia de 40 puntos que finalmente sería reducida a 36. Ni el más optimista fan de los Pelicans hubiese imaginado una victoria tan clara y simple como visitante de uno de los mejores equipos del milenio pero a las claras quedó la diferencia abismal en el presente basquetbolístico de unos que sueñan con el título ante otros que se hunden en el fondo.