El maldito coronavirus se llevó a una leyenda de Quilmes. La «partida» del Indio Omar Hugo Gómez a los 66 años entristeció a todo el pueblo cervecero que se quedó sin su máximo ídolo y campeón de tres recordados títulos como el ascenso a Primera de 1975, el Torneo Metropolitano de 1978 y ascenso al Nacional B de 1987. La mejor forma que encontramos de recordarlo fue con la búsqueda de amigos y colegas que lo vieron en una cancha y compartieron momentos con este habilidoso futbolista.
«El Indio Gómez fue un chico que nació en El monte, que se hizo en una canchita llamada La Porteña. Un día lo vieron jugar y lo llevaron a un club importante de Quilmes que se llamaba 7 Estrellas. El fue a probarse esperando apoyado en un árbol. Un referente de aquel equipo -Oscar Mammana- lo vio y se preguntó: «¿Quién es ese indio?». Y a partir de ahí, le quedó el mote», explica Rubén Durán, periodista de FMQ y comentarista del recordado Adrián Di Blasi desde 1994 hasta el inicio de la pandemia.
Tantos años han pasado que el colega cuenta con la ayuda memoria del Ingeniero Norberto Traverso, el hombre que realizó ad-honorem los cálculos de la estructura de hormigón del estadio Centenario. «El Indio era muy humilde, vivía en una casa humilde y tenía que trabajar para subsistir. Pero su vida y su pasión pasaba por una redonda. Ya, desde muy chiquito, jugaba bien y lo llegaron a Quilmes. Se probó y quedó aunque aún seguía trabajando hasta que alguien habló con sus padres y puso ese dinero que ganaba para que se dedicara exclusivamente al fútbol», cuenta el periodista y agrega sobre el estilo de juego en una cancha de fútbol: «Como jugador era un caradura, un desfachatado, un Alonso, un Bochini. Hacía cosas como las que hace Neymar cuando el fútbol no tenía la publicidad ni el marketing que hoy tiene. El Indio era un jugador invalorable, el Indio, puesto en estos tiempos, hubiese jugado en las grandes ligas sin lugar a dudas».
Vermouth Deportivo: ¿Qué significa el Indio Gómez para Quilmes?
Rubén Durán: Todo. Es Quilmes. Un maestro. Una suerte de deidad pagana para el hincha cervecero. Omar Gómez fue, es y será un referente de Quilmes. Es hablar de «la Blanquita». Quienes tuvimos la suerte de ver jugar al Indio Gómez hemos disfrutado de aquel campeonato del 75 cuando las canchas se abarrotaban de gente. Fue artífice de aquel 1978 que unió tanto al pueblo cervecero como nunca se había visto. El Indio fue capaz de conseguir aquel campeonato del 87. Fue, sencillamente, un maestro. Un «loco» lindo, amigo de sus amigos. Caminaba por las calles de Quilmes y se paraba con cualquiera para sacarse una foto. El siempre siguió siendo el mismo.