Pasó hace muchísimo y fue en épocas donde prácticamente no era tan simple jugar para una Selección habiendo nacido en otro país. Ese 4 de febrero de 1938, hace exactamente 84 años, Argentina presentó la lista para competir en el Mundial de 1938 y entre los citados estaba el goleador del momento. Finalmente, ni Arsenio Erico ni la Albiceleste viajarían a Europa para competir en la cita máxima.
Subcampeón en 1930 y eliminado temprano en 1934, el combinado nacional apostaba a jugar su tercer Mundial de fútbol pero las cosas no se daría como hubiesen imaginado. Eran épocas complicadas en todo el globo terráqueo pero la ausencia del combinado criollo poco tuvo que ver con conflictos bélicos o la famosa década infame que se respiraba por estos lares.
Argentina se había postulado para organizar la Copa del Mundo de 1938 puesto a que la primera fue en Uruguay y la anterior había sido en Italia. Con el fin de alternar entre los continentes, la sede Buenos Aires parecía un número puesto pero durante los Juegos Olímpicos de Berlín en 1396, se cocinó el acuerdo para que Francia sea la anfitriona del eveno más importante del deporte rey.
Desde AFA, ofuscados, pidieron que se les otorgue una especie de «wild card», una invitación. La Albiceleste no quería jugar eliminatorias para ir al Mundial en Europa y FIFA accedió. Sin embargo la bronca era tal que decidieron no participar del certamen cediénole su lugar a Chile que también se sumó al boicot y no viajó. De esta forma quien representó a Sudamérica fue Brasil que avanzó a semifinales tras vencer a Polonia y Checoslovaquia pero tropezó con Italia.
De viajar a Francia 1938, la Selección Argentina hubiese presentado uno de los planteles más maravillosos de toda su historia. Con Bernabé Ferreyra, con Roberto Cherro, con el «Charro» José Manuel Moreno, y José María Minella entre otros. Así también, como para potenciar a todas esas bestias deportivas, se incluyó en la lista de buena fe a Erico.
El paraguayo era el jugador del momento. La FIFA lo catalogó como el mejor guaraní de todos los tiempos. Y en la década del treinta consiguió un récord imbatible: el de máximo goleador de la historia del fútbol argentino. Infalible dentro del área, en AFA iniciaron los trámites para nacionalizar al nacido en Asunción pero los mismos fueron denegados previo al Mundial. Así, el «Saltarín Rojo», se perdió de jugar en la cita máxima aunque, de todos modos, tampoco hubiese participado.