Villarreal volvió a una semifinal de Champions League en el estadio La Cerámica y los aficionados estuvieron a la altura. Los fanáticos recibieron a los jugadores con una fiesta de color amarilla.
Bengalas, banderas, bufandas y un aliento ensordecedor encerraron al micro en su llegada al escenario de la gran cita. El reducto español se tiñó de amarillo con el correr de los minutos y le regaló un espectáculo de color a una jornada inolvidable.
La fiesta fue completa y el mosaico de bienvenida a los futbolistas se lució con un colorido sinigual y espectacular. Una verdadera fiesta a la altura de la Champions League.






