
El emir qatarí, Tamim bin Hamad Al Thani, protagonizó uno de los momentos más insólitos del Mundial al ponerle al capitán argentino una prenda tradicional del Medio Oriente previo a alzarse con el título.
Tras una dramática e infartante tanda de penales, Argentina se impuso ante Francia en el Lusial Iconic Stadium y se coronó campeona del mundo, su tercer título después de los conseguidos en 1978 y 1986. Como no podía ser de otra forma, Lionel Messi fue una de las máximas figuras del encuentro y, su celebración, fue opacada por una llamativa túnica negra semitransparente que le colocaron antes de levantar la Copa del Mundo.
Con la ayuda del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, el emir qatarí, Tamim bin Hamad Al Thani, se encargó de ponerle este tradicional atuendo del Medio Oriente a Messi, que no se lo sacó hasta después de alzar el título. La vestimenta en cuestión se trata del bisht, una especie de bata con un honorable significado en el mundo árabe.
Dicha prenda de seda, que está hecha de pelo de camello y lana de cabra, solo pueden usarla los hombres y está asociado a la realeza, la posición religiosa o la riqueza. Su uso está reservado para ocasiones prestigiosas como festivales o casamientos, pero, en esta oportunidad, sirvió para reconocer la grandeza del capitán argentino dentro del deporte.
Como si de una coincidencia se tratarse, la final coincidió con el Día Nacional de Qatar, que se celebra cada 18 de diciembre y conmemora la fundación del estado qatarí en el año 1878. Qatar no solo cambió el calendario que se viene respetando desde la creación de la Copa del Mundo, sino que además rompió con la histórica imagen del capitán de la selección campeona recogiendo el título con su camiseta oficial.
Es la primera vez en la historia de los Mundiales que el capitán de un equipo aparece ataviado con ropa del país anfitrión que, lejos de causar gracia o empatía, provocó el repudio de muchos. Uno de ellos fue, muy probablemente, Adidas, al verse imposibilitado de asociar su marca con uno de los momentos más icónicos en la carrera de Messi mientras alzaba el trofeo al cielo de Lusail.
