Enfurecido. Acompañando el clima hostil que se vivía en la previa y sin encontrar el rumbo del Blanquirrojo. Jorge Sampaoli estaba ofuscado por un penal que no le sancionaron a Erik Lamela en el primer tiempo. Luego estalló con un gol anulado al ex River. Y finalmente estalló por un offside mal sancionado.
El Sánchez-Pizjuán era una caldera y Sevilla no podía salir de los puestos de descenso. Cádiz tampoco le complicaba demasiado el asunto pero el 0 a 0 calentaba aún más cada acción del juego. Y el reparto de unidades era un dolor de cabeza para los del Nervión.
Antes del cuarto de hora del segundo tiempo, Sampaoli salió disparado del banco de suplentes para reclamarle a Alejandro José Hernández Hernández. El árbitro, sin siquiera mediar palabra, le mostró la amarilla. El argentino no se calmó y automáticamente el juez le mostró nuevamente la misma cartulina para expulsarlo de la cancha.
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